A contramano de todos los pronósticos, la compañía estadounidense de venta por internet Amazon está estudiando la apertura de grandes superficies comerciales en Estados Unidos para la venta en persona.

Según el Wall Street Journal (WSJ), a través de la implantación de grandes superficies, Amazon buscaría vender ropa, electrodomésticos y productos para el hogar entre otras cosas.

La compañía ya cuenta con pequeños locales en los que vende principalmente productos electrónicos y libros, pero hasta ahora no ha dado el salto a las grandes superficies.

De acuerdo al WSJ, las primeras tiendas de amplias dimensiones se abrirán en los estados de Ohio y California y tendrán una dimensión de en torno a los 2.700 metros cuadros.

Las fuentes citadas advirtieron que estos planes no son definitivos y podrían cambiar.

Si el gigante tecnológico decidiera dar este paso, supondría una nueva apuesta para competir con los centros comerciales tradicionales, que ya se han visto obligados a adaptarse al sistema de compras a través de internet.

El diario agrega que Amazon es en la actualidad el mayor vendedor de ropa en Estados Unidos, por delante de la cadena Walmart, con presencia física en todo el país.

Polémica

 

Los planes de la compañía se conocen en paralelo a la instalación de un polémica alrededor de sus prácticas laborales.

Ya es conocido que los repartidores de Amazon en Estados Unidos pueden ser despedidos por un algoritmo.

En la empresa de comercio electrónico fundada por Jeff Bezos, la Inteligencia Artificial (IA) puede determinar que el empleado está haciendo mal su trabajo y le envía un correo electrónico para decirle que no vuelvas más.

Según informa Bloomberg, la flota de conductores de reparto de Amazon Flex pueden ser contratados -y despedidos- por algoritmos.

Para garantizar que las entregas en el mismo día y otros despachos lleguen a tiempo, Amazon utiliza millones de conductores subcontratados para su programa de entrega Flex, iniciado en 2015.

Los conductores se inscriben a través de una aplicación para teléfonos inteligentes mediante la cual pueden elegir los turnos, coordinar las entregas e informar de los problemas. Pero la dependencia de la tecnología no termina ahí, ya que también se supervisa su rendimiento y se los despide mediante algoritmos con nula intervención humana.

Estas personas aceptan ser monitorizadas por el sistema de Amazon, a cambio de un sueldo de 25 dólares a la hora.