American Airlines comprará hasta 20 aviones supersónicos al fabricante de aviones Boom Supersonic, según anunciaron las dos compañías, lo que supone la segunda vez en dos años que una gran compañía aérea estadounidense se decide a comprar estos aviones ultrarrápidos.

Los 20 encargados por American Airlines son cinco aviones más que los 15 aviones de Overture que United Airlines pidió el año pasado, con una opción de compra de 35 más. La cartera de pedidos de Overture, que incluye compras y opciones de Japan Airlines, Virgin Atlantic, las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos y otros clientes, asciende a 130 aviones, informó Forbes.

Casi 20 años después de que el Concorde supersónico se comercializara por última vez, los fabricantes de aviones y los gobiernos de todo el mundo están desarrollando de nuevo este tipo de aviones, que pueden reducir a la mitad el tiempo de vuelo entre Londres y Nueva York.

La portavoz de la compañía, Aubrey Scanlan, no quiso revelar el valor del acuerdo, que también da a la aerolínea la opción de comprar otros 40 aviones Overture, un modelo con la pregonada capacidad de volar hasta 1,7 veces la velocidad del sonido (aproximadamente 2.092 kilómetros por hora) que se está preparando para su comercialización en 2029.

El fundador y director ejecutivo de Boom, Blake Scholl, afirmó que cada Overture se venderá por 200 millones de dólares, aunque no es raro que las aerolíneas paguen por debajo del precio de catálogo si compran varios aviones.

No está mal para un chorro que aún no se ha hecho realidad, destacó The Washinton Post. Boom espera lanzar el primer modelo de Overture en 2025 en su nueva planta de Carolina del Norte, y el avión entrará en servicio comercial a finales de esta década.

Si todo va según lo previsto, los primeros pasajeros romperán la barrera del sonido unos 26 años después del último vuelo del Concorde desde el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York al aeropuerto londinense de Heathrow en octubre de 2003.

Cómo es el avión supersónico Overture

El Overture fue diseñado para transportar entre 65 y 80 pasajeros a Mach 1,7 sobre el agua, es decir, el doble de la velocidad de los aviones comerciales más rápidos de la actualidad, con una autonomía de 4.250 millas náuticas (7.871 kilómetros).

La altitud de crucero de 60.000 pies (18.000 metros) será superior a la de la mayoría del tráfico aéreo comercial y, al igual que el Concorde, el avión sólo romperá la barrera del sonido sobre los océanos. El estampido sónico -el enorme sonido parecido a un trueno que se produce cuando un avión supersónico rompe la barrera del sonido- puede ser extremadamente fuerte y sorprendente, lo que llevó a prohibir los vuelos supersónicos rutinarios por tierra.

Overture funciona con combustible de aviación 100% sostenible (SAF). En mayo, Boom anunció un acuerdo de 10 años con Climeworks, líder en la eliminación de dióxido de carbono mediante la captura directa del aire (DAC). En el marco de este acuerdo, Climeworks retirará de la atmósfera una parte de las emisiones residuales de CO2 de Boom y las almacenará permanentemente bajo tierra, lo que ayudará a Boom a conseguir una emisión neta de carbono cero en 2025, según la empresa.

La gran ventaja del avión supersónico, por supuesto, es la velocidad. "Overture está siendo diseñado para volar más de 600 rutas alrededor del mundo en tan solo la mitad de tiempo", según un comunicado de Boom. "Volar de Miami a Londres en poco menos de cinco horas y de Los Ángeles a Honolulu en tres horas son algunas de las muchas posibilidades".

La historia del Concorde

El Concorde, que tenía una velocidad máxima de poco más de Mach 2, realizó su último vuelo comercial en 2003. Fue operado principalmente por British Airways y Air France y tenía capacidad para volar de Londres a Nueva York en unas tres horas. El avión era un símbolo de lujo, ya que daba acceso a una sala VIP súper exclusiva y ofrecía vino de alta gama con carne de Angus y langosta durante los vuelos. La princesa Margarita de Gran Bretaña y el ex secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, fueron algunos de sus pasajeros más famosos.

La empresa, sin embargo, se vio obligada a abandonar el negocio tras años de costos de combustible insostenibles, junto con las repetidas quejas de los habitantes de los aeropuertos por el ruido generado por los aviones supersónicos.

Además, un accidente ocurrido en julio de 2000 de un vuelo del Concorde de Air France que se dirigía a Nueva York desde París dejó 113 muertos y dañó la imagen de los aviones supersónicos como opción de viaje segura.

Aún quedan dudas sobre si es posible construir aviones ultrarrápidos, seguros, comparativamente silenciosos y respetuosos con el medio ambiente.

Según el Post, mantener el ruido bajo podría seguir siendo un reto porque los aviones supersónicos requieren motores aerodinámicos estrechos, que pueden ser relativamente ruidosos. El Concorde estaba restringido en gran medida a volar sobre el agua debido a su ruido, lo que limitaba el número de rutas que podía ofrecer.

"Creo que no se pueden ignorar los obstáculos que habrá en el camino para conseguirlo", dijo el periodista de aviación Jon Ostrower en CBS News el mes pasado. Sugirió que Boom necesitaría invertir al menos 15.000 millones de dólares para desarrollar un avión supersónico. En ese momento, Boom respondió que podría construir el Overture por aproximadamente la mitad del precio que había indicado Ostrower.