La falta de un debate a nivel nacional en un país en donde la agricultura es uno de los pilares de la economía empieza a provocar síntomas que pueden afectar a la larga la visión que se tiene de ella en los mercados externos. Esto tiene que ver con los agroquímicos. Uno de ellos es el glifosato, un herbicida muy usado en la soja dado que elimina las malezas. El insumo, que se fue extendiendo a otras actividades como la horticultura, empezó a generar serios cuestionamientos que van desde que es cancerígeno hasta que es inocuo. Esta falta de desinformación hace que municipios como Rosario o Paraná decidan directamente su prohibición. Frente a esto, es el Estado el que de debe tomar las riendas que permitan no sólo entender de qué se habla sino también la de impulsar las buenas prácticas para evitar la dosificación por parte del productor.

Una de las cunas por excelencia de la oleaginosa es Rosario. Conocida por ser el polo agroindustrial por donde, desde sus puertos, sale el 80% de los granos. Hace dos semanas el Concejo Deliberante voto por unanimidad una ordenanza que prohíbe el uso del glifosato en la zona periurbana de la ciudad. La medida deberá ser ratificada o vetada por la intendenta Mónica Fein el próximo martes.

"Se aplicó la prohibición a partir de lo que en el derecho ambiental se llama principio precautorio; y ante la duda de que se pueda producir un daño, el que debe demostrar que es inocuo es quien produce el probable daño", con estas palabras el concejal del PJ y autor de la iniciativa, Osvaldo Miatelli, argumentó a BAE Negocios los motivos de la ordenanza ahora en manos de la alta autoridad.

Rápidamente las entidades ligadas al sector del agro buscaron la forma para que la norma no salga tal cual está escrita. Sostienen que es un "mal precedente" para las demás. Si bien no lograron su cometido, sí impulsaron, con los mismos concejales que votaron por la positiva, otra ordenanza que modifica lo que aún no está por salir. Manotazos de ahogado.

En Paraná sucede lo mismo. Sin ningún voto en contra, el Concejo Deliberante impidió no sólo su uso sino también su venta y desde ya su manipulación.

En diálogo con este diario, la concejal Claudia Acevedo (responsable del proyecto e integrante del bloque de Cambiemos) argumentó que su propuesta fue hecha en "base a lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMC), que establece que el glifosato tiene sustancias cancerígenas".

Frente a la posibilidad de que la industria busque revertir la medida, Acevedo propondrá "que se usen insumos más amigables con el medio ambiente, los cuales se podrían poner en consideración para que los agricultores lo apliquen". Ahora su aprobación depende del intendente Sergio Varisto.

Concordia también impulsa lo mismo de la mano del concejal por Cambiemos, Esteban Benítez. En Gualeguaychú, fue el mismo intendente Martín Piaggio quien elevó la prohibición.

En definitiva, es necesario que el Gobierno abra un gran diálogo convocando a científicos y ONGs. De esta forma se podrá llegar a un principio de entendimiento, de lo contrario seguirán las prohibiciones y se perjudicará al sector agrícola. La desinformación está en ambos lados.