Cerró uno de los BaresNotables más antiguos de la ciudad: el café bar Montecarlo fundado en 1922, en el barrio de Palermo. En mayo, el coronavirus también cerró La Flor de Barracas de 1906. Hasta el Che Guevara fue uno de sus ilustres clientes. La familia de José Lorenzo, propietaria desde 1960, resistió lo que pudo. En la puerta hay una especie de santuario con cartas y carteles de clientes que lo despiden. Muchos mensajes son de agradecimiento para Gerardo, su hijo, quien trabajaba ahí desde chico. Las deudas lo obligaron a cerrar y su tristeza es infinita.

Parte de la historia de Buenos Aires

Cuentan varios testigos que era bar preferido del Che Guevara, que vivía en calle Ancón en la década del ‘50 y lo elegía para ir a estudiar en sus mesas. Las anécdotas que encierra en sus paredes, incluyen a personajes muy reconocidos.

Gerardo recordó: “En una época venía China Zorrilla a ver a una amiga y traía alzada a su perrita Yorkshire. Estaba mi viejo de unos 70 años, un gallego de ley que no dejaba ingresar animales al bar. Le dijo que lo disculpara pero que no podía entrar con el perro. No sé si mi viejo, sabía quién era. China se indignó y le dijo: ‘Si usted no me deja entrar voy a ir a contarlo a la televisión, voy a entrar con mi perro, porque es mi perro y me sigue a todos lados‘. Mi viejo hizo una excepción y le dijo que si ensuciaba, ella iba a tener que limpiarlo”, contó Gerardo Lorenzo a BAE Negocios.  Y así fue que China pudo entrar con Flor.  

Bar Montecarlo
Fundado en 1922, el bar Montecarlo era un símbolo de Palermo

Facundo Arana iba siempre, saludaba a todos con un beso y pedía el tostado que le hacía Maruja, la mujer de José. Dady Brieva iba por su fernet con aceitunas, luegro de grabar Agradadytos. Jorge Lanata era otro de los visitantes y José era un ávido lector de Página12, por aquellos años tenían largas charlas. El periodista y escritor Jorge Fernández Díaz nació a media cuadra del Montecarlo, cuando las calles eran empedradas, era muy amigo del poeta Oscar Conde y cuentan que al salir de la escuela iban a merendar al bar.  En sus mesas escribió algunos libros y hasta lo mencionó en Amores Peligrosos.

Jorge Fernández Díaz recordó al bar que lo vio crecer en una nota en La Nación: “En la esquina de Paraguay sigue vigente el Montecarlo, un café que ahora frecuentan narradores y poetas, y también neuróticos sensibles de toda laya. Antes sólo se escuchaban rudas conversaciones sobre mujeres y motores, y su clientela estaba compuesta de colectiveros y taxistas. Los cambios de ese microcosmos denuncian el fatal viraje de Palermo Pobre a Palermo Hollywood. En esas mesas escribí cuentos y discutí literatura; también fui anoticiado de que una dama me había sido infiel con un gomía. Recuerdo la laceración de ese primer desamor”.

Gerardo Lorenzo tiene 45 años, es artista y toca el bandoneón, aunque por prohibiciones del Gobierno de la Ciudad casi no pudo tocar en su propio bar. “Emocionalmente me pegó muy fuerte. No pude anunciar el cierre porque no podía hablar sin quebrarme y ponerme a llorar. Soy el típico el hijo del dueño gallego, empecé a trabajar a los 13 años, fue mi único laburo. No era solo un bar, toda mi vida la pase ahí. Nadie sabe todo lo que hice para sostener el bar. Estaba por mandarle una carta al Gobierno de la Ciudad, más de la mitad de los Bares Notables no cobramos nunca el subsidio que anunciaron en abril. El dolor que tienen los clientes por el cierre, yo lo tengo multiplicado por diez”.

Los motivos del cierre. “Tenía que frenar la deuda enorme con la AFIP, con el sindicato, sobre todo la parte impositiva. No podía poner más plata de mi bolsillo, se me fueron casi todos los ahorros más de USD10.000. En abril pagué los sueldos de mi bolsillo, tenía cuatro empleados y no podía abrir, nunca hicimos delivery, además, tenía empleados con diabetes y viviendo en la Provincia. Me sentí muy desamparado. Discutí con el banco que no me contestaba. Sentí una gran impotencia, nadie me ayudaba y no sentía sensibilidad del otro lado. La decisión la tomé en agosto, cuando sin motivo me sacaron los ATP. Estoy sin trabajo, esperando que se alquile y tratando de sobrevivir. Soy músico, artista plástico, me quitaron todas las ganas los últimos cuatro años”, contó angustiado.

Gerardo Lorenzo dueño del bar Montecarlo
Gerardo Lorenzo, el dueño de Montecarlo, el segundo Bar Notable que cierra en la pandemia

Ubicado en Paraguay 5491, el cartel de se alquila convive con el cariño de sus vecinos. En la fachada de Montecarlo, se ve el cartel con su nombre y dos imágenes de la Virgen de Lujan con la frase: “Madre queremos una patria para todos”. Los clientes pasan y dejan carteles. “Te vamos a extrañar Montecarlo”; “Una pena no tenerlos más dándole vida a esta esquina. Te deseamos lo mejor. Los vamos a extrañar”, firmado por Lola, Mariana y Ulises.

En papel madera, sobresale un cartel que dice “Volvé Montecarlo, volvé!! Te queremos RC, J,IC,NC,EAP,MP y siguen las firmas” y otro que dice:”Gracias Montecarlo, Te vamos a extrañar” con un corazón en rojo. Su dueño Gerardo les respondió: “Gracias por los saludos” y en ese mismo papel, la gente siguió sumando agradecimientos “Qué pena, suerte con todo, gracias”, Ricardo.

Despedida al Montecarlo
Los vecinos y clientes pasan y dejan mensajes en la puerta

Gerardo era el alma de Montecarlo, el que siguió los sueños de su padre. “Nunca fue fácil trabajar en gastronomía, pero en la Ciudad en los últimos años sufrí mucho acoso con inspecciones diarias y cambios de regla sobre la marcha. Quería tocar mi bandoneón y no podía, pero la Ciudad, previo a la pandemia, podía traer shows a los Bares Notables. Tuve que convertirme en teatro independiente para poder tocar y después cambiaron las reglas y tampoco me dejaron. No podía tocar tango, en mi bar y en Buenos Aires, cuna del tango”. recordó.

En los ’90, era el único bar que tenía un teléfono público. Muchos hoy todavía lo elogian por sus tazones de café con leche.  La pandemia puso fin a un bar que hizo historia en el barrio. La inmobiliaria pide un alquiler de $118.000 mensuales y aclara que está todo intacto, mesas, sillas, barra, nada se ha sacado. Hasta el fondo de comercio está disponible, si alguien se atreve a soñar con volver a reabrir al emblemático Montecarlo.

Despedida al bar Montecarlo
Adiós al bar Montecarlo, la despedida de sus vecinos y el agradecimiento del dueño

Más notas de

Graciela Moreno

El grupo Wyndham abrió el hotel Esplendor Tango y planea traer la marca La Quinta

Abre un nuevo hotel en Buenos Aires, Esplendor Tango

Gafa invirtió un millón de dólares para volver a fabricar lavarropas y cocinas en Rosario

Gafa apuesta a los lavarropas y cocinas

Cruce de denuncias en la guerra de Re/Max y el Colegio de corredores inmobiliarios porteño

Re/Max promete hacer más acciones pero no irá a la Justicia, por ahora

Cierra el Sportivo Teatral de Ricardo Bartis, un emblema del teatro alternativo

Sportivo Teatral con cartel de venta en pleno corazón de Palermo

Se vende una de las discos más emblemáticas de la noche porteña

El frente del icónico local de St Thomas con cartel de venta

Tres empresas invierten 180 millones de pesos y abren sus plantas en Catamarca

El Parque Industrial El Pantanillo apuesta a sumar más empresas

Reabre el emblemático Salón Marabú y vuelve el tango, nació en 1935 como cabaret

Marabú, el único salón tanguero que sobrevivió al Tibidabo, Chantecler y Maipú Pigall. En algún momento fue la discoteca Halley.

Argentina será sede de la protesta mundial contra Amazon

Se realizarán acciones sorpresas en ocho países, una será en una refinería de petróleo argentina

Cerró el famoso pub New Port de Recoleta, fundado en 1988

New Port, un lugar con más de tres décadas en Recoleta

Garbarino presentó su concurso preventivo y se agrava la situación de los despedidos

Más de 2000 trabajadores se quedaron sin Repro y sin indemnizaciones, por ahora.