Después de conseguir la marcha atrás en la aplicación del 10% en los impuestos internos que el Gobierno intentó aplicar al sector vitivinícola, la industria del vino se envalentonó y va por más.

Los principales referentes de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) ahora piden al Gobierno que suban los reintegros a las exportaciones, del 6% a un 9 por ciento.

Si bien esto representaría la pérdida de u$s30 millones de recaudación para el Estado, los bodegueros aseguran que el sector podría tener un precio más competitivo en el exterior y así aumentar las exportaciones. De esa forma, podrían sostener la mano de obra local.

Walter Bressia, presidente de Bodegas Argentinas y vicepresidente de Coviar, aclara que "no estamos solicitando una devaluación, sólo pedimos al Gobierno que nos acompañe. Necesitamos recuperar el mercado que perdimos".

Por estos días, mantienen reuniones con el ministro de Agroindustria, Luis Etchevere y con su par de Producción, Francisco Cabrera, y según dejan trascender, están esperanzados. El 85% del mercado extranjero consume vinos de menos de u$s6,5. El 15% restante se inclina por el de alta gama. "Con los actuales precios de los vinos argentinos en el exterior, sólo cazamos ese 15 por ciento. La modificación nos permitiría bajar los precios y poder competir con un vino de entre u$s2,5 y u$s3", sostiene Angel Leotta, presidente de Coviar. Aún así, estarían en valores más altos que los vinos chilenos, uno de sus principales competidores en el mundo, junto a Australia.

Objetivo lejano

La preocupación del sector se basa en que con estas condiciones no podrán cumplir el "Plan Vitivinícola 2020" que aspiraba a tener exportaciones por u$s2.000 millones. Si bien en 2016, las ventas al exterior del sector sumaron u$s1.000 millones, el año pasado, rondaron los u$s800 millones. En los últimos dos años, el sector viene sufriendo malas cosechas.

La industria vitivinícola local retiene apenas el 4% de la participación del mercado mundial de vinos y necesita, por lo menos, alcanzar un 10%, aseguran los especialistas.

Si el Gobierno acepta el pedido de este sector, las exportaciones crecerían u$s100 millones.

A diferencia de otros productos alcohólicos industrializados, el vino tiene mucha mano de obra atrás y de más de ocho provincias. Involucra el trabajo de 17.000 productores, que emplea en forma directa a 120.000 personas. Un total de 900 bodegas, de las cuales 800 están en funcionamiento a pleno.

Si bien el reclamo de un mayor reintegro de exportaciones favorece los precios internacionales, la pregunta es si el Gobierno a cambio, pide una rebaja en los precios del vino para consumo interno. El consumo masivo de vino cayó 4% en volumen en 2016 y 5% en 2017. A coro, todos los integrantes de la cadena dicen que los canales de distribución son los grandes culpables de que el vino llegue a precios altos a las góndolas, y advirtieron que están pidiendo al Gobierno que controle el tema.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las bodegas despacharon a la plaza doméstica poco más de 8,9 millones de hectolitros, los argentinos consumieron 51 millones de litros menos que en 2016.

El presidente de Coviar señala que "la gente compra primero la carne, después la verdura y si le queda pide un vino. Basta con ver que los que compraban vinos de $80 a $100, se pasaron al tetrabrick que cuesta $45. Y ahora, como ven que 5 litros de tetra le cuesta $225, saca los cálculos y nota que si compra una damajuana, bebe 5 litros por $130 promedio", explica Angel Leotta y da ejemplos de bodegas que no dan abasto con la venta de damajuanas.