Durante la reunión del comité bilateral automotriz que se realizará en Brasil los próximos martes y miércoles, el gobierno de ese país redoblará su presión para que el "flex" entre el 2020 y 2022 sea de 1,7 dólares (por dólar importado, Brasil podría exportar 1,7) y saldrá al cruce de la postura argentina que quiere mantenerlo en 1,5 dólares.

Las autoridades brasileñas no aceptaron la postura de mantener el "flex" de 1,5 dólares por dos años más, posteriores al vencimiento del acuerdo que es en junio de 2020 y sólo aceptarán una prórroga del acuerdo si el flex es de 1,7 dólares, postura ya informada por este medio. "La intención del mayor socio comercial es que la fórmula que mide exportaciones e importaciones les permita mayor ventas a la Argentina, precisamente en un contexto en el que el mercado local está cada vez más complejo por la devaluación del peso", afirmaron las fuentes consultadas.

En tanto, la movida del Gobierno de sostener la misma fórmula tiene una explicación central: favorecer a varias de las automotrices para que alcancen el flex (dispuesto por norma) en un plazo más extenso (no en junio de 2020 sino de 2022), y no castigarlas económicamente mediante la ejecución de un seguro. Es que la mayoría de las terminales importaron vehículos de Brasil en forma indiscriminada y a sabiendas que nunca cumplirán el PAC.

Lejos de regularizar su situación, las terminales radicadas en la Argentina importan actualmente vehículos y partes un 50%, en promedio, por encima de lo permitido por el Pacto Automotor Común, firmado en el 2015. Aunque el Gobierno envió a cada una de las automotrices el grado de desvío del "flex" para que corrijan las asimetrías, no se está cumpliendo en la actualidad; y fue del 2,01 para el período julio 2015 - enero 2018. En el último comité automotriz, la reunión giró en torno a la eliminación de barreras no arancelarias encubiertas bajo la figura de normas técnicas, en lo que se dio en llamar "armonización" de las normativas.

Rota 2030

Fuentes sectoriales indicaron a BAE Negocios que la posición del Gobierno es no acelerar las negociaciones hasta que se resuelva el futuro del Rota 2030, plan brasileño que incentivan las inversiones en ese país y que no se conoce el impacto que podría tener sobre la industria local. Los gobiernos habían comenzado a discutir el futuro PAC 2020-2022, donde el flex es el punto en discordia.

Como adelantó este medio, existe ya un compromiso político del presidente Michel Temer para sumar a la Argentina y en verdad, a todo el Mercosur en la reglamentación del plan Rota 2030. Pero en el Ministerio de Producción, a cargo de Dante Sica, esperan que esto se traduzca en el Boletín Oficial. Asimismo, subsiste una gran preocupación por el hecho de que las inversiones en desarrollo e innovación vayan sólo a Brasil.

Uno de los ejes de discusión pendientes es que el Rota 2030 no anule la posibilidad de que haya inversiones en desarrollo en el país.