La cadena de supermercados Carrefour presentó ayer un "plan de transformación" que prevé tanto cierres de sus sucursales en los países donde está presente, como la reducción de 2.400 empleos en Francia mediante retiros voluntarios.

La empresa precisó que cerrará una de sus sedes en Francia, en Boulogne, y que abandona el proyecto de construir una nueva, que iba a tener 30.000 metros cuadrados.

Además, anunció que pondrá en marcha un plan de retiros voluntarios en Francia para 2.400 de las 10.500 personas que trabajan en la sede y medidas para ahorrar costos, que en 2020 deben representar 2.000 millones de euros anuales.

La compañía -el mayor empleador privado del país, con 115.000 trabajadores-, realizará recortes en logística y estructura, además del cierre de 273 de las tiendas que compró a la española Día en Francia y actualmente mantiene abiertas bajo su propia marca.

Carrefour pretende elevar hasta 5.000 millones de euros su facturación en el comercio digital y acaparar más del 20% de la participación de mercado en 2022, para lo cual multiplicará por seis la inversión actual en ese sector al volcar 2.800 millones en los próximos cinco años, informó la agencia EFE.

Otro área en la que Carrefour pretende desarrollarse es productos biológicos, en la que quiere alcanzar 5.000 millones de euros en volumen de negocios los próximos cinco años y abrir 2.000 tiendas en el centro de las ciudades.