Con tecnología aplicada en el packaging, se busca extender la vida útil de los alimentos envasados

Técnicos del INTI lograron ralentizar el desarrollo de bacterias en la góndola

Asegurar la inocuidad y extender el tiempo de almacenamiento de los alimentos es lo que a nivel mundial viene creciendo en el último tiempo. Sin embargo, los desperdicios van a pasos agigantados. Bajo esa consigna es que científicos argentinos vienen estudiando la forma de aportar soluciones a través nuevas formas de packaging, como una alternativa que ayude a reducirlos. En esa línea, expertos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), lograron la creación de una película de plástico por el cual lograron extender la vida útil de los productos envasados, muchos de los cuales se muestran en las distintas góndolas de los supermercados.

En la actualidad, el gran problema de los alimentos es la presencia de hongos, levaduras o bacterias. Es por eso que el mercado está lleno de distintos tipos de films con capacidad antimicrobiana. Uno de ellos, y sobre el que recayeron los expertos, son las fetas de jamón. Normalmente este producto suele presentar un líquido viscoso que está conformado, ni más ni menos, que por bacterias lácticas que, si bien no son tóxicas, no le da un aspecto ideal a la hora de comprarlo, con lo cual el consumidor decide por otro, con la consecuencia que al vencerse, termina retirándose de la góndola para formar parte de los desperdicios que, según la FAO, un 46% se da de manera significativa en los países desarrollados.

Desde ahí que los técnicos del INTI estudiaron la efectividad de una película compuesta por polímeros biodegradables y embebida con nisina, aplicándolo como separadores en las fetas de jamón cocido en envases flexibles o termoformado que se usa de manera similar a las metodologías existentes en el mercado.

El resultado arrojó que en los envases de jamón con películas activas se produjo una reducción del 38% de la carga bacteriana en comparación con una muestra similar sin envase antimicrobiano.

Desde el Centro INTI Plásticos, su vicedirectora Patricia Eisenberg afirmó que "se obtuvo un material activo que funciona de tal manera que inhibe el crecimiento de las bacterias lo que hace más atractivo a la vista del consumidor y permite que el alimento tenga una mejor vida útil".

Hoy es sabido que se producen más alimentos de lo que se necesita. Alimentos que terminan en el tacho de basura. Algo ilógico cuando el 12% de la población mundial sufre de malnutrición.

Un ejemplo de esto es la Unión Europea, que viene trabajando en un proyecto para mejorar la eficacia de sus recursos mediante una reducción importante de los alimentos que desecha.

El plástico biodegradable y antimicrobiano obtenido en el INTI podría utilizarse para ser incluido en envases comerciales como separador de otros productos trozados o feteados.

La competitividad tecnológica argentina se pone, de esta forma, a la vanguardia de lo que viene como una alternativa a la hora de preservar los alimentos.

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