El petróleo es una de las grandes preocupaciones de las aerolíneas, ya que la guerra Rusia-Ucrania se sumó a la pospandemia para hacer aún más imprevisibles los precios. Para las aéreas es cada vez más difícil hacer planes a futuro, porque el combustible es uno de sus mayores gastos y les es casi imposible saber qué tan caro será. Sin embargo, gracias a una política de cobertura de riesgos muy marcada que llevan adelante solo cuatro analistas, Southwest Airlines es la única aerolínea de las cuatro grandes de Estados Unidos que podrá gastar mucho menos, y hasta acumulará un ahorro de 1.200 millones de dólares.

Los vuelos son cada vez más frecuentes y los números de pasajeros están volviendo a niveles prepandémicos, por lo que las aerolíneas deben encarar la recuperación con muchos más gastos en combustible. En este sentido, Southwest calculó que este año tendrá que usar alrededor de 1.900 millones de litros de combustible, un gasto estimado por Raymond James en 22.300 millones de dólares. 

Ese valor sale de un gasto estimado de entre 3,30 y 3,40 dólares por galón, muy lejos de sus tres competidores directos: Delta gasta 3,60-3,70 dólares, American Airlines paga USD 3.92-3.97 por galón y a United le cuestan 4.02 dólares cada uno.

El gasto en combustible para los aviones es muy difícil de prever en la actualidad

¿Cómo lograron esa enorme diferencia? Gracias a un equipo de solo cuatro personas, que realizó cálculos y predicciones meticulosas, para cubrirse de los aumentos en el petróleo y salir airosos. El trabajo semanal del equipo de Southwest consiste en fijar el precio de un barril de petróleo en una fecha determinada, generando así un ahorro en pagos de primas, pero una limitación en la protección de precios.

De hecho, es probable que el margen de beneficio operativo de la empresa en el segundo trimestre sea del 15,5%, según Raymond James. Nuevamente, es superior al 7,5% de American, el 10% de United Airlines y el 13-14% de Delta, que no pudo ganarle a Southwest ni con su refinería de petróleo para ayudar a controlar los precios del combustible para aviones.

Cómo Southwest ahorra millones  

Envíenme a la persona más arrogante de Wall Street y pídanle que venga a trabajar para nosotros en la cobertura de combustible. Lo humillaremos en unos 10 minutos”, dijo Chris Monroe, tesorero de la empresa y líder del equipo de trabajo de otras tres personas, en una entrevista citada por Financial Times (FT).

Cada semana, un analista crea una imagen con una predicción bajista de un lado y una alcista de otro, acompañada de razones por las que el mercado del petróleo debería estar más bajo o más alto. Con esto en mente, el equipo de Monroe examina los datos del mercado petrolero, como el número de plataformas de perforación, los últimos anuncios de la OPEP, los desarrollos geopolíticos y las economías de todo el mundo.

Una vez terminado este trabajo, el equipo realiza una presentación semanal al director ejecutivo y a los directores financieros de Southwest. “No hay ni una gota de petróleo que se negocie en Southwest sin el patrocinio o la aprobación de un alto ejecutivo”, dijo Monroe.

Los analistas realizan transacciones de derivados del petróleo con nueve de las mesas de negociación de productos básicos más inteligentes de Wall Street: Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan Chase y otras.

El objetivo es cubrir al menos el 50% del combustible de Southwest cada año. Según anticipó FT, Southwest ya cubrió dos tercios de su consumo de combustible para 2022, un tercio de 2023 y alrededor de un quinto para 2024. ¿Cómo lograron esto? Es una combinación de perseverancia y predicción: “Uno trata de pensar un plan de ahorros, donde intenta promediarlo con el tiempo, pero también hay un elemento oportunista”, reconoció Monroe.

Precio del petróleo

El complicado mercado del petróleo vive, desde la guerra Rusia-Ucrania, uno de los momentos más álgidos de su historia. El precio del combustible para aviones en la costa estadounidense del Golfo de México subió a más de 4 dólares por galón, cuatro veces más que lo que salía en junio de 2020, según la Administración de Información de Energía.

Por eso, cubrir los riesgos de los precios del combustible es clave. Sin embargo, solo Alaska Airlines es la otra compañía que lo hace en Estados Unidos. Esto se debe a que muchos ejecutivos de las grandes aerolíneas consideran que las coberturas son una "estafa de Wall Street", consideró Daniel Rogers, profesor asociado de finanzas en la Universidad Estatal de Portland.

Los tres rivales de Southwest tienen "una especie de incumplimiento: 'Realmente estamos cruzando los dedos para que los precios del petróleo bajen'", agregó. American, United y Delta dejaron de hacerlo en 2014, 2015 y 2017, respectivamente. Según dijo la analista de Cowen Helane Becker a FT, Southwest ofreció una oferta de tarifa del 40% a principios de este mes, algo que otras aerolíneas no están haciendo. 

Los precios del petróleo tienen saltos inesperados

La estrategia de cobertura "obviamente es positiva y se siente bastante bien", reflejó Monroe. No fue siempre así: el programa arrancó en 1990 después del aumento del crudo por la guerra del Golfo, y entre 2015 y 2017 les costó más de 1.200 millones de dólares por el derrumbe de los precios. 

Ahora eso es exactamente al revés: Southwest negocia contratos vinculados al petróleo crudo West Texas Intermediate o Brent como sustituto del combustible para aviones. Si bien su libro de derivados anteriormente incluía swaps (contratos entre contrapartes que se basaban en el precio de un producto básico), desde 2015 la estrategia fue exclusivamente "todas las calls y call swaps", dijo Monroe.

Las opciones de compra otorgan a los titulares el derecho a comprar una materia prima a un precio fijo en una fecha determinada, lo que le cuesta a los coberturistas como Southwest el equivalente a una prima de seguro. Los call spreads generalmente implican comprar una opción y vender otra, ahorrando en pagos de primas pero limitando la protección de precios. “Se considera más como una póliza de seguro”, explicó Monroe.

Navegar en un mercado tan volátil como el del combustible para aviones es "como volar con un bebé de 6 meses", opinó Monroe. "Podés hacer todo lo posible para que se sientan cómodos: alimentarlos, asegurarse de que hayan dormido la siesta antes del vuelo... Pero cualquiera que voló con un bebé sabe que algo puede salir mal, y el niño le hará saber a todo el mundo que no se siente bien. No sabes exactamente cómo solucionarlo", explicó.