A veces en la vida, se ven personas que parecen estar en la cima del éxito, pero no lo están. Leonardo Mustafá El Abed se recibió de contador, hizo un máster en finanzas y trabajó en IBM, Ersnt & Young y el banco de inversión JP Morgan lo trasladó de su sede porteña a Nueva York. Un día decidió hacer un viaje al sudeste asiático y leyendo un libro, se dio cuenta que eso no era lo que quería. Dejó todo, volvió a Mar del Plata, su ciudad natal y creó Lulea, la primera marca de indumentaria de yoga argentina.  

El término que le hizo un click en su cabeza. “Tuve un cambio muy profundo, se dio leyendo algunos libros de Carl Jung cuando descubrí el término metanoia. Significa que uno está en un camino y se da cuenta que es para el otro lado. Siempre perseguía objetivos que venían dados por objetivos de la sociedad, la familia y los amigos, para todos estaba en la cúspide y yo me daba cuenta que ese camino que veía en adelante, no era lo que yo quería hacer. Quería volver a mis raíces, a mi ciudad y a estar cerca de mi familia y referentes. Me di cuenta que la familia se pone grande y yo quería estar con mis seres queridos. JPM Morgan me dio muchas cosas pero lo hacía desde el ego,  de las ganas de lograr cosas por autoexigencia, no se trataba de la búsqueda por cumplir un propósito”, contó a BAE Negocios, Mustafá El Abed.

Ese despertar vino de la mano del yoga y de la lectura. En Nueva York vio la movida yogui y se dio cuenta, ocho años atrás, que no existían marcas de ropa de yoga. Siempre soñó con crearla en Argentina y en 2014 creó Lulea, el nombre de una ciudad de Suecia que le gustó.

Lulea marca de yoga
Más de 200 profes de yoga revenden con una ganancia del 70%, cuenta Mustafá El Abed

Comencé a practicar yoga porque me dolía la espalda y me abrió un espacio para pensar. Tomar conciencia que la vida es limitada y uno no puede estar cumpliendo los deseos de los demás. Un poco de silencio hizo que sugieran cosas de adentro mío y volví para crear Lulea. Nosotros hacemos el diseño, las estampas, se cortan las telas y se terceriza la confección. Abrí un local en Mar del Plata, con un estudio de yoga y un café de especialidad No coffee No prana”, contó Leonardo Mustafa El Abed, quien se asoció con su compañera Mercedes Calo.

Lulea cuenta ya con cuatro locales en Mar del Plata, Recoleta, Martínez y La Plata. En julio abrirá un mega local en Chacarita, en Córdoba y Concepción Arenales, con tienda, café de especialidad y estudio para dar clases de yoga. Mientras busca local para abrir la sexta tienda en Rosario.

Como adelanto, desde Mar del Plata, contó: “La gran novedad es que Lulea sumará en abril una línea de ropa interior acorde con la indumentaria de yoga, con motivos yoguis”. Una gran noticia para todo su staff de revendedores.

Un equipo de 200 yoguis venden Lulea

La primera marca de ropa de yoga argentina tiene tres canales de venta: las cuatro tiendas, el ecommerce minorista y un enorme grupo de 200 profesoras y yoguis que revenden en todo el país. Son el corazón de la empresa, con su energía venden el 45% de las ventas totales de Lulea.

No se trata de venta directa. “Las y los revendedores compran mercadería y la revenden. Se requiere una inversión inicial de $50.000 y se obtiene una ganancia que promedia entre el 60 y 70%. O sea que si invierten $100.000 ganan $170.000”, contó el dueño de Lulea. Quizás ese alto porcentaje de ganancia haga que cada día más gente quiera revender la marca.

Con un trabajo de hormiga, la marca crece y ya planea desembarcar en el exterior. “Nuestro objetivo de corto plazo, es abrir Chile en agosto, luego Perú y Colombia. En Chile tendremos una tienda y generaremos el mismo formato de revendedores e ecommerce. Nos cuesta crecer porque no hay líneas de financiamiento razonable, pensamos en salir a buscar inversores, pero es difícil necesitamos que estén en nuestro mismo camino. No damos franquicias, aunque lo estamos evaluando porque hay revendedoras que venden mucho y nos piden abrir un local, pero si lo hacemos sólo será a través de revendedoras, gente que conozca la marca y tenga experiencia”, dijo.

Lulea es una empresa certificada como B y tiene un proyecto regenerativo. “Donamos el 2% de todas nuestras ventas a ONG e impulsamos nuestra propia ONG Kula Earth, desde donde fomentamos la educación y el activismo ambiental, esta conformada por gente de Lulea. Uno de los puntos que definen la marca, es el involucramiento de la comunidad. Somos profes de yoga y practicantes”, contó.

El local de Lulea
Lulea de Mar del Plata al mundo

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