A tres años de su cierre definitivo, Sobremonte, uno de los boliches históricos de Mar del Plata, será finalmente demolido. En su lugar habrá ahora una estación de servicio.

La disco había abierto al público en 1972, y pasó de tener capacidad para 400 personas hasta, con sucesivas ampliaciones, permitir el ingreso de 4.000 y ocupar la manzana entera de 3.500 metros cuadrados.

El proceso de demolición del boliche ubicado en la avenida Constitución entre Carballo y Torre de Vera y Aragón, en la zona norte de la ciudad, comenzó en los últimos días y se prevé que la construcción de la estación de servicio que lo reemplazará inicie a principios de marzo.

También se prevé que en el mismo espacio se desarrolle un paseo comercial con diferentes actividades.

El cierre de Sobremonte

En enero de 2019, después de 47 años, Sobremonte cerró sus puertas debido a una acumulación de problemas, que incluyeron una investigación judicial a sus dueños.

Por un lado, la suba de tarifas de esos años llevó al boliche a tener que pagar unos 160.000 pesos de luz y 80.000 pesos de agua por mes, cifras que hoy serían de casi el triple.

A eso se le sumó la crisis económica en sí, que hizo que el verano de 2019 tuviera una importante merma de la gente que fue a vacacionar a la costa.

Aun así, lo que terminó por detonar el cierre de la discoteca fue una causa judicial por evasión de impuestos contra sus dueños, Eduardo Aracil y su hija Micaela.

El juez local Santiago Inchausti los investigó por una supuesta evasión fiscal entre 2003 y 2014 a través de testaferros.

Aracil le echó luego la culpa directamente al juez por el cierre. ""Lo que no pudo la guerra de Malvinas, ni los militares, ni la maldita policía, lo pudo un juez influenciado por los fiscales de la AFIP, que le contaron el cuento de la asociación ilícita como si fueramos unos delincuentes. No entendió el derecho al espectáculo y como no lo entiende, lo rompe. El que mató al negocio fue el fundamentalista de (el juez) Santiago Inchausti", afirmó en ese momento al diario La Capital.

El boliche contaba con una amplia gama de servicios que incluía dos discotecas, cinco pistas de baile, terrazas al aire libre, 12 barras, pileta climatizada y varios escenarios.

También tenía una variada oferta gastronómica con al menos cuatro locales de comidas distintos, incluyendo una cantina, al igual que mesas de pool y hasta una pirámide de cristal con un cyber bar dentro.

Aunque inicialmente sus dueños dijeron que el boliche volvería a abrir, en enero de 2020, dos meses antes de la pandemia, confirmaron el cierre definitivo.