Los productos menstruales se volvieron cada vez más cómodos y efectivos en las últimas décadas. Hoy basta con tirar del hilo del tampón para sacarlo y tirarlo directamente en el tacho de basura; algunas toallitas tienen productos que reducen posibles olores, y muchas personas ya usan la copa menstrual, que no genera desechos. Si hay manchas de sangre, se soluciona con agua y jabón. Menstruar ya no es algo tabú que moleste o deba ocultarse, como sucedía antes.

Sin embargo, esta discusión resurgió después de mucho tiempo con el invento de dos hombres alemanes: para enfrentar el "problema" de qué hacer con los apósitos a la hora de tirarlos, crearon un guante rosa especial para quitarse el tampón o toallita, que además se puede usar como bolsita para colocarlos antes de desecharlos.

Salvo por su color rosado, "Pinky Gloves" no se diferencia de ningún otro guante quirúrgico que se venda en el mercado a bajo precio, pero se comercializaba en un paquete de 12 unidades en una caja con un diseño pensado para mujeres.

Todo comenzó con André y Eugen, dos amigos que en 2010, al mudarse a un departamento compartido con un grupo de mujeres, descubrieron que "no hay una buena solución a la hora de desechar tampones y toallitas", según contaron ellos mismos en la cuenta de Instagram de Pinky Gloves. "Como compañeros de cuarto varones, estábamos, digamos... un poco asombrados. Comprendimos que nuestras compañeras tenían problemas para deshacerse de los tampones, en casa y sobre todo cuando están afuera", explicó Eugen.

"Tuvimos la idea del guante y, después de recibir comentarios positivos de nuestra Junta Asesora de Mujeres, hicimos que nuestra misión fuera encontrar una solución que facilite la vida a todas las mujeres durante el período. Da un sentimiento seguro y al mismo tiempo es atractivo y elegante", dijo André.

En 2017 fundaron la compañía y hace pocos meses fueron al reality de televisión alemán Dragons Den a presentar su idea y consiguieron una financiación por 30 mil euros de parte de un inversor llamado Ralf, que se convirtió en el tercer hombre de un equipo dedicado a desarrollar un producto destinado a mujeres, aunque sin la participación de ninguna, más que el consejo de sus amigas siete años antes.

Las críticas y burlas no tardaron en llegar, y fueron tan duras que los emprendedores alemanes debieron sacar Pinky Gloves del mercado. Quitarse el tampón "en realidad, no es un problema. Y si realmente quisieras que un guante te ayudara, la mayoría de los supermercados venden guantes desechables a lo que supongo que sería una fracción del costo de uno 'rosa'", remarcó la periodista Angela Priestley, fundadora de Women's Agenda.

El fin de Pinky Gloves: "Las personas cometen errores"

Aunque en un principio estaban muy entusiasmados con el proyecto que les llevó años, finalmente André y Eugen decidieron terminar con Pinky Gloves y pidieron disculpas, reconociendo que cometieron un error.

"En ningún momento pretendimos desacreditar a nadie o convertir un proceso natural en tabú. El desarrollo de nuestro producto y la comunicación de él no estuvo bien pensado. Las personas cometen errores, y tienes que lidiar con los errores, tienes que aprender de ellos y también debes tener la oportunidad de trabajar en ellos", explicaron en un comunicado que ahora es el único contenido que figura en las redes sociales y el sitio web oficial de la marca.

Los emprendedores explicaron: "Junto con Ralf, hemos decidido que los Pinky Gloves se retirarán del mercado y hemos iniciado todas las medidas necesarias en consecuencia. Pedimos disculpas a todos aquellos cuyos sentimientos y emociones han sido heridos. Podemos entender que muchos estén molestos por eso".

Si bien celebraron que su producto "haya iniciado un importante debate", remarcaron que todavía son "atacados y abusados verbalmente en la calle". "Nos tomamos en serio las críticas y las entendimos. Ya no podemos soportarlo y estamos al final de nuestras fuerzas", expresaron.

La importancia de la financiación

No es novedad que los inversores elijan destinar su dinero a proyectos liderados por hombres en la gran mayoría de los casos, incluso si no son ideas muy útiles para los consumidores. En 2019, sólo el 2,8% de la financiación de capital de riesgo se destinó a nuevas empresas lideradas por mujeres; en 2020, ese porcentaje cayó a 2,3%, según datos aportados por Cathy Ngo, fundadora y CEO de la empresa Keynoteworthy.

Además, el problema también tiene que ver con quiénes están al mando en los emprendimientos y startups. Alrededor de 12% de los responsables de la toma de decisiones en las empresas de capital riesgo son mujeres, y la mayoría de las empresas no tienen socias mujeres, indicó la empresaria australiana.

"La solución no es que el capital de riesgo comience a apoyar repentinamente a nuevas empresas simplemente porque las fundan mujeres. Es desmantelar los patrones institucionales y el sesgo que impide que los inversores reconozcan el potencial de las ideas que se les presentan", remarcó Ngo sobre este tema.