El representante de Comercio estadounidense, Robert Lighthizer, reveló ayer ante el Congreso de ese país que mantiene abiertas las negociaciones con la Argentina por los aranceles al acero y al aluminio.

El funcionario de la administración de Donald Trump sostuvo que el diálogo se mantiene abierto también con la Unión Europea y Australia para avanzar sobre eventuales exenciones a los aranceles a esos productos industriales.

Lighthizer se presentó ayer ante el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes del Congreso, donde habló sobre las tensiones comerciales que su país tiene con gran parte el mundo.

Según expresó el funcionario, los expedientes no están cerrados y recordó que los Estados Unidos ya garantizó exenciones a Canadá y México en relación con los aranceles impuestos a principios de mes por el presidente Donald Trump.

Las declaraciones de Lighthizer se dan luego de que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reiterara el lunes el reclamo por los aranceles al secretario del Tesoro estadounidense Steven Mnuchin.

Ese pedido fue expresado por el ministro argentino al funcionarios estadounidense en el marco de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del Grupo de los 20 que sesionó en el Centro de Exposiciones porteño.

Ambos funcionarios hicieron referencia a las "buenas relaciones" económicas y comerciales bilaterales, así como también en el terreno político, en especial durante la gestión del presidente Mauricio Macri.

Luego de esa charla de 15 minutos en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires se abrió entonces la vía para que Argentina sea incluida en el grupo reducido de países y bloques con posibilidad de conseguir una exención de los aranceles.

Entre ellos figuran la UE y Australia, que es el que asoma con más chances de ser exceptuado.

Batalla con China

Por otro lado, Lighthizer afirmó que espera una pronta decisión del presidente Donald Trump sobre los aranceles a las importaciones de China, acusada por Washington de robar propiedad intelectual estadounidense.

Reuters informó la semana pasada de que Trump podría aprobar nuevos aranceles a las importaciones chinas por 60.000 millones de dólares y Lighthizer indicó que, si se confirman las medidas, podría usarse una mezcla de aranceles y restricciones a la inversión.

En ese sentido, China se prepara para devolver el golpe si el presidente de EE. UU. Donald Trump impone radicales aranceles con gravámenes dirigidos a industrias y estados que tienden a emplear a sus partidarios, según informó The Wall Street Journal, citando a personas no identificadas familiarizadas con el asunto.

Las exportaciones agrícolas de Estados Unidos figuran en la lista de objetivos y los envíos de soja, sorgo y porcinos también podrían ser vulnerables, dice el periódico. Pekín también está sopesando concesiones, como relajar las restricciones a las inversiones extranjeras en firmas financieras, dice el periódico.