El instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó un nuevo dispositivo que facilita la recolección de las uvas comunes, reduce el esfuerzo físico del trabajador y no requiere tractores para su funcionamiento.

Según indicaron desde el organismo, el prototipo presentado "es una tecnología que puede utilizarse en el sistema de espalderas, una técnica para conducción de las plantas que no está difundida entre los pequeños productores de la región".

“Esto implica reemplazar parte de las tareas que realiza el cosechador mediante la mecanización del acarreo y la carga de la uva al camión, reduciendo el esfuerzo físico necesario”, señaló el especialista del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF), Emiliano Dibella.

Si bien existen artefactos desarrollados y difundidos para la cosecha asistida, su implementación masiva requiere la disponibilidad de tractores e implica cambios a nivel de organización del proceso de trabajo, en la ejecución de las tareas y en las formas de pago, que dificultan la adopción por parte de los pequeños productores.

Diabella señaló que a la hora del diseño del banco mecánico se evaluó este prototipo "para que sea una alternativa a la cosecha mecánica. Nuestro objetivo es la inclusión de los viñateros más pequeños, debido a que la actual oferta de maquinarias presenta dificultades para ser incorporadas en sus fincas”.

De acuerdo con Dibella, este desarrollo permite reemplazar el tradicional banco de cosecha (escalera que usan los cosecheros para subir con los canastos llenos de uva hasta la altura del camión y descargar la fruta adentro) y reduce aproximadamente un 10% los tiempos de acarreo.

“Además, disminuye los riesgos de accidentes de trabajo y mejora la productividad de la mano de obra, a la vez que alivia la tarea de los cosechadores”, destacó.

¿Cómo funciona?

El banco mecánico permite subir de manera vertical la fruta hasta tres metros de altura y luego volcarla mediante un contenedor de carga de acero revestido de lona, con una capacidad de 250 a 350 kilogramos.

Integrado por un chasis de acero estructural y construido con perfiles normalizados, está montado sobre un eje con ruedas y posee un sistema de suspensión que permite el traslado. Sobre el chasis se montan las columnas de elevación, articuladas para facilitar el traslado.

El contenedor es levantado por las columnas de elevación mediante un sistema de poleas y cables de acero con un carretel tipo malacate, que obtiene su fuerza motriz de un motor a explosión de 6,5 hp (caballos de fuerza).