Durante la pandemia, el mobile gaming, término por el cual se conoce al consumo de videojuegos a través de los smartphones, alcanzó cifras récords: las descargas semanales de juegos a través del teléfono creció un 35 por ciento.

De acuerdo al último reporte de App Annie & IDC, las descargas mensuales a nivel mundial alcanzan las 1.200 millones. La expectativa es que la audiencia continúe creciendo con el mismo ritmo acelerado que ya viene mostrando y se espera que el número de jugadores alcance los 2.600 millones para el fin del 2020, según la consultora especializada en gaming, Newzoo.

En ese contexto, América latina es la región que más tracciona. En la empresa tecnológica ASUS explican que en la región el incremento fue un 20% mayor al del resto del mundo. Incluso, los especialistas aseguran que empresas instaladas en el país que se especializan en este segmento han tenido que incorporar personal durante la cuarentena debido al aumento de la demanda.

El desarrollo sostenido también se ve reflejado en una industria joven pero que no para de crecer en sus niveles de facturación. Newzoo pronostica que la industria del mobile gaming aumentará su valor a USD77.200 millones durante este año, un 13% más que 2019, representando un 48% del total del valor de todo el sector.

En el último tiempo, el gaming -antes restringido a las consolas, notebooks y PC- ya se ha instalado por completo en el universo de los smartphones. Grandes títulos de videojuegos, como FreeFire o Call of Duty, han lanzado recientemente sus versiones móvil con mucho éxito y una gran aceptación por parte del público. League of Legends: Wild Rift, la versión para celulares del ya clásico LOL, tiene a todos sus fanáticos ansiosos por su lanzamiento, que se espera sea en junio de este año.

Desde los comienzos del gaming como fenómeno mundial y su consecuente profesionalización, el mobile gaming tuvo un lugar marginal dentro de los esports. Los talentosos equipos profesionales y las figuras destacadas convertidas en estrellas centraron su esfuerzos en sus habilidades para los juegos de consola y de PC o notebook, dejando de lado sus smartphones, que el público general utilizaba cada vez más para jugar. Pero esta realidad está comenzando a cambiar. Ya son muchos los equipos profesionales que han destinado a algunos de sus mejores jugadores a dedicarse al entrenamiento y la competición en torneos de esports para mobile, otra tendencia también creciente.

"Los gamers y sobre todo aquellos que compiten, están siempre buscando el más nuevo y poderoso equipamiento para potenciar su desempeño. Muchos de ellos sostienen, incluso, que un buen equipo es más importante que cualquier otro factor a la hora de una competencia de esports", comenta Matías Plaul, Gerente de Producto de ASUS en Argentina.