El empresario Travis Kalanick vendió cerca de 20% de su participación en la empresa de transporte Uber.

Kalanick, de 43 años, quien es director de la compañía, vendió 20,3 millones de acciones valuadas en US$547 millones que se mantenían en un fideicomiso, según una declaración reglamentaria presentada el último viernes.

Las transacciones se produjeron después de un periodo de bloqueo de 180 días que restringió las ventas de accionistas internos y de los primeros inversionistas tras la Oferta Pública Inicial (OPI) de mayo.

Las operaciones estuvieron entre las grandes ventas de participaciones de la semana pasada que provocaron una caída en las acciones hacia un mínimo histórico.

Hasta la fecha, Uber ha decepcionado a los inversores en los mercados públicos. Sus acciones se han desplomado 40% desde la OPI, depreciando el valor de la empresa con sede en San Francisco de casi US$76.000 millones a cerca de US$46.000 millones, valor registrado el viernes.

Las acciones de Uber alcanzaron un mínimo histórico de 26,94 dólares el miércoles pasado, cuando las restricciones de negociación que afectaban a la mayoría de los 1.700 millones de acciones en circulación de la compañía fueron levantadas.

Las acciones de la compañía con sede en San Francisco bajaron ayer 0,43%, hasta 26,89 dólares.

La falta de capacidad para generar beneficios provoca la desconfianza de los inversores hacia la compañía. En el tercer trimestre de 2019, pese a incrementar sus ingresos 30% respecto al mismo período de 2018 hasta US$3.813 millones, su beneficio neto cayó un 18% intensificando los números rojos de la compañía hasta 1.162 millones de dólares.

Poderoso

Kalanick sigue siendo uno de los empresarios más ricos del sector tecnológico. Incluso después de la venta, aún posee 78 millones de acciones en Uber, una participación del 4,6% y un patrimonio neto de US$3.500 millones, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg.

Su último negocio, CloudKitchens, recibió un financiamiento de US$400 millones del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, que valoró la startup de alimentos en US$5.000 millones, reportó el Wall Street Journal.