El consumo de cerveza en los hogares mejoró dos puntos en su penetración en los primeros ocho meses del año, mientras que el vino tuvo una pequeña baja de un punto.

La cerveza no logra recuperar los valores de 2015, cuando tenía una penetración del 60% durante los primeros ocho meses. No obstante, después de bajar a 56% en 2016 este año tuvo una leve recuperación de dos puntos.

Por su parte, el vino tenía una penetración del 62% en hogares en 2016. Venía de un 65% en 2015 y este año volvió a bajar otro punto porcentual.

Las razones de estos comportamientos son varias. Belén Abbruzzese, directora de cuenta de la consultora Kantar Worldpanel, que releva un panel de 5.300 hogares, indica que "históricamente el precio de la cerveza aumentaba más que el vino, pero a finales del año pasado, el vino se encareció más que la cerveza y desde el cuarto trimestre del 2016, se refleja en el consumo".

Según Kantar, "los hogares que dejaron de comprar vino son mayormente de nivel socioeconómico medio bajo y bajo compuestos por tres a cuatro integrantes". Si bien la caída del consumo del vino es en todo el país, en el área metropolitana la cerveza ganó más adeptos.

Un dato curioso es que el consumo de cerveza en hogares, si bien tradicionalmente se daba en envases de litro, ahora cambió. Abbruzzese analiza que "el consumo de cerveza hogareño ahora viene en diferentes formatos, no sólo litro. Hay porrones, latas y botellas no retornables, lo que permite un consumo sin desperdicios y aunque sea más caro comparado con el litro, conviene porque es más accesible".