Amazon, el gigante estadounidense de comercio electrónico, está empecinado en hacerle las cosas difíciles a Mercado Libre, quien hasta ahora es el líder regional de ventas en línea.

La compañía tiene en carpeta la inauguración de tres data centers en la región

Hace unos días se conoció el proyecto de la empresa fundada por Jeff Bezos de ampliar sus negocios en Brasil. Hasta ahora, sólo comercializa libros pero su intención es incluir otras categorías, como productos electrónicos, indumentaria y muebles.

Pero sus planes no terminan allí y también incluirían otros países de Sudamérica como Argentina y Chile. En ese sentido, recientemente, el ex embajador de Estados Unidos en la Argentina, Noah Mamet, reconoció que “la compañía con base en Seattle firmó un acuerdo para abrir una oficina con cien personas en Buenos Aires a finales de este año, con la posibilidad de expandirla el año próximo”.

Incluso, el sitio especializado RedUSERS.com confirmó que abriría una filial en Argentina, según los dichos de una fuente cercana a las operaciones de Amazon en la región.

Como parte del plan global, la compañía tiene en carpeta la inauguración de tres data centers en la región y está evaluando si hacerlo en Argentina o en Chile.

Repercusión
Tras el anuncio de principios de semana de Amazon en Brasil, las acciones de Mercado Libre, se derrumbaron 7,8% en las operaciones previas a la apertura.

Anticipándose a este momento, la argentina Mercado Libre lanzó en mayo de este año un agresivo plan de envíos gratuitos. Nada menos que el 54% de sus ingresos dependen de lo que se vende en Brasil.

El año pasado, Amazon tuvo un volumen bruto de ventas en Brasil de 200 millones de reales (unos u$s63,4 millones), un 65% más que en 2015, dijo a la agencia Bloomberg el analista Fabio Monteiro. La compañía tiene aproximadamente el 20% del tráfico que los principales jugadores del mercado vecino.

La expansión de Amazon a nuevos mercados está poniendo presión sobre los actores nacionales y aumentando la competencia para los operadores del retail tradicional, que están acelerando sus planes de inversión en infraestructura y canales de venta para hacer frente al nuevo escenario.