El grupo aeronáutico estadounidense Boeing ganó US$374 millones hasta septiembre, un 95% menos interanual, mientras permanecen vetados en todo el mundo sus aviones 737 MAX, que prevé poner en servicio en los próximos tres meses.

La facturación de Boeing se redujo un 19% en los nueve primeros meses de 2019, hasta los US$58.648 millones, informó la compañía en un comunicado que refleja la crisis que atraviesa debido a los dos accidentes mortales de su modelo estrella por un fallo de seguridad, a finales del año pasado y principios de 2019.

En cuanto al tercer trimestre de su ejercicio fiscal, al que más prestaban atención hoy los analistas de Wall Street, Boeing redujo un 51% sus ganancias, hasta los US$1.167 millones, y un 21% sus ingresos, hasta US$ 19.980 millones, publicó la agencia de noticias EFE.

Los resultados, divulgados antes de la apertura de la sesión en la Bolsa de Nueva York, fueron bien recibidos entre los inversores y en las operaciones electrónicas previas las acciones de Boeing, que cotizan en el Dow Jones de Industriales, avanzaban un 0,86 por ciento.

Bajo la lupa

La empresa aeronáutica está bajo escrutinio a causa de los siniestros ocurridos en Indonesia y Etiopía, que dejaron un total de 346 fallecidos, y en marzo frenó la entrega del modelo MAX y recortó su producción, lo que ha afectado tanto a su cadena de suministro como a las aerolíneas, que han visto interrumpidas sus operaciones.