Los desarrolladores inmobiliarios manifestaron su optimismo por una eventual apertura de la obra privada en la Ciudad de Buenos Aires después del 10 de mayo, cuando venza la actual fase del aislamiento social obligatorio, y remarcaron la importancia de respetar el protocolo de seguridad sanitaria en la actividad.

Horacio Ludigliani, arquitecto y desarrollador, dijo a Télam que "vemos con mucho optimismo esta apertura que parece inminente".

"Lo ideal sería empezar con obras en hormigón armado de aproximadamente 3.000 metros que estén en ejecución, porque ese tipo de estructuras involucra a pocos rubros. Si nos focalizamos en las obras que arrancan desde cero, para cuando llegue la instancia de sumar a toda la cadena de valor, ya podría estar encaminada una vacuna", consideró.

Por su parte, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Iván Szczech, dijo en declaraciones radiales que la decisión de poner en marcha la obra privada en nueve provincias es "muy auspicioso".

Señaló que "en la Ciudad de Buenos Aires es complejo retomar la actividad por el uso del transporte público, por eso hay proyectos para permitir que las constructoras puedan poner a disposición vehículos para trasladar a trabajadores".

Gustavo Ortolá, presidente de GO Real Estate, coincide en que es difícil la vuelta en territorio porteño en el corto plazo, aunque sí es optimista con lo que ocurra en algunas localidades del interior.

En tanto, Daniel Zampone, de la inmobiliaria homónima, señaló que "la activación de la construcción es el primer engranaje de la gran rueda inmobiliaria. Esta apertura es clave aunque es muy importante que el protocolo se cumpla a rajatabla. Esperamos que la reglamentación sea favorable y realizable".