La compañía británica Rolls-Royce dijo que un costoso problema en un compresor que ha obligado a inmovilizar a aviones de Boeing ha sido hallado ahora en varios tipos de motores, aumentando la presión sobre un grupo que se dispone a recortar más de 4.000 empleos esta semana.

La firma de ingeniería más célebre de Reino Unido se ha visto afectada por un problema con un compresor en su motor Trent 1000 Package C que no está durando tanto como se esperaba, lo que obligó a inmovilizar aviones, poner en marcha inspecciones e irritó a sus clientes en las aerolíneas.

El motor afectado es el que da potencia a los aviones Boeing 787 Dreamliner.

El lunes, la compañía dijo que halló el mismo problema en un "pequeño número de motores Package B de larga vida", lo que requiere una inspección de la flota que lleva los B e hizo caer sus acciones un 1 por ciento.

La noticia se conoció en un momento en que el grupo se embarca en la última etapa de un gran programa de reestructuración liderada por el presidente ejecutivo, Warren East, y que busca aumentar la rentabilidad.

Según una persona conocedora de la situación, la firma anunciará el viernes más de 4.000 despidos, sobre todo en Reino Unido, y que afectará a trabajos de apoyo y gestión.

Asimismo, se espera que el grupo, que emplea a 50.000 personas en cincuenta países, explique cómo logrará un retorno a las inversiones realizadas en los últimos años y cuáles serán los motores para generar efectivo más allá de su horizonte en el medio plazo.