UN CLÁSICO DE BUENOS AIRES

Fanático de la paella, buscó el restaurante que mejor la preparaba y lo compró

Samuel Luque volvió de España obsesionado por la paella, cuando descubrió el lugar donde mejor la hacían no paró hasta comprarlo. Dueño de la histórica parrilla Pepito, del Café y Bar Cristóbal, sumó el restaurante del Casal de Catalunya. 

En el corazón de San Telmo, vuelve a recobrar su esplendor el Restaurante del Casal de Catalunya. Ubicado en el histórico centro catalán que funciona en el país desde 1886, cambió de manos. Samuel Luque, segunda generación de gastronómicos, se hizo cargo de este lugar emblemático.

Su padre trabajó de cocinero en varios lugares y de ahí heredó la pasión. En 2017, Luque comenzó a trabajar en gastronomía, fue dueño de la pizzería La reina del Abasto y se hizo cargo del Café y Bar Cristóbal de Independencia y Pasco, que aún mantiene abierto. Durante dos años tuvo El bodegón de Almagro. Su apuesta fuerte, fue hacerse cargo ese mismo año, junto a su hermana de Pepito el reconocido restaurante y parrilla al carbón que está en Montevideo, a pasos de avenida Corrientes.

A la vuelta de un viaje por España, decidió buscar donde se comía la mejor paella en Buenos  Aires. Recorrió varios lugares y sin dudarlo, decidió que la mejor paella se comía en el Restaurante del Casal de Catalunya. Fue varias veces, hasta que un día se enteró que el histórico restaurante estaba a la venta. No dudó un instante y adquirió el lugar. A los pocos meses desembarcó la pandemia. Pasó la cuarentena como pudo, creando platos que se pudieran vender por delivery para poder mantener en pie Pepito, Café Bar Cristóbal y el Casal.

La paella del Restaurante El Casa de Catalunya
La paella del Restaurante El Casa de Catalunya

Samuel Luque sobrevivió a la pandemia, tiene buen olfato para los negocios y hoy su apuesta fuerte es en el Casal de Catalunya. Mantuvo a Rosa Quispe la misma jefa de cocina que estaba, quién sabe todos los secretos de los platos catalanes y españoles. En estos días decidió relanzar el restaurante con los platos de siempre y muchas historias detrás. Se pueden probar desde sus tortillas, la característica paella que cuesta $4800 para tres personas, pan con jamón, cochinillo que cuesta $14.000 para seis y crema catalana. Si se paga la cuenta en efectivo, todo se rebaja un 20%.

“Quiero recuperar platos tradicionales, estuve buscando butifarras para hacerlas con alubias y ya las encontré, en breve sumaré ese plato a la carta”, contó a BAE Negocios el dueño, quién comenzó a estudiar para chef. Le gustaría sumar algo de música los domingos al mediodía, todavía no lo definió. Toda su energía está puesta en el relanzamiento.

Samuel Luque está esperanzado: “Estamos trabajando muy bien, la gente comenzó a volver al Restaurante del Casal y es un muy buen momento para la gastronomía, después  de los duros últimos años que vivimos”. Es un lugar muy visitado por políticos y sindicalistas, que prefieren más privacidad.

Aunque casi no le queda tiempo, sueña con abrir un bar de tapas, analiza oportunidades pero aún no hay nada cerrado.  Mientras tanto, asegura: “Quiero que el Casal siga ofreciendo la mejor paella y los platos más ricos”.

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