Un día después de que las reuniones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, para la conformación de un tratado de libre comercio, no alcanzaran al menos un acuerdo político, la influyente Francia apareció en escena en el marco de la cumbre de la OMC.

"No hay acuerdo en Buenos Aires. Hay mucho trabajo por hacer", dijo Jean Baptiste Lemoyne, secretario de Estado para comercio exterior de Francia, ante una consulta de BAE Negocios. Lemoyne, quien encabezó la delegación francesa que participó de la conferencia ministerial de la OMC en Buenos Aires, añadió que "la negociación continuará en enero", como informó ayer este medio.

El Mercosur esperaba anunciar en Buenos Aires un "acuerdo político" sobre las negociaciones pero Bruselas pidió tiempo para evaluar una oferta que le presentó su contraparte. El bloque sudamericano formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, a su vez, esperaba que la UE se abriera más en rubros que considera cruciales como carne de res y etanol.

Uruguay dijo que la UE no cumplió con mejorar sus ofertas en esos rubros pero dijo que espera que lo haga en breve. "Continuamos con la expectativa de que (los europeos) mejoren su oferta, como el Mercosur mejoró la suya", indico el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, que participó de las negociaciones.

Lemoyne dijo que la UE ya llegó al 92% de la apertura de su comercio y el Mercosur al 90%. El Mercosur presentó en Buenos Aires una oferta revisada sobre varios ítems, entre ellos los de Indicación Geográfica Protegida de productos, y bebidas espirituosas. Esas propuestas serán ahora consideradas en Bruselas.

"Se registraron avances" en las negociaciones, según Lemoyne, pero añadió que "quedan progresos por hacer en materia de normas sanitarias". Las negociaciones comenzaron en 1999 y se interrumpieron en 2004 durante seis años. En 2010 se reanudaron y en mayo de 2016 hubo un primer intercambio de ofertas entre la UE y Mercosur pero sin productos sensibles como carne bovina y etanol que están siendo discutidos ahora.

El camino no será para que los productos se hagan más baratos y afecten los derechos de los trabajadores, afirmó un funcionario de Portugal, "porque los costos asiáticos siempre serán más bajos que los nuestros. La clave es el aumento de la calidad y eso permitirá a las industrias de los países mejorar mucho su competitividad".

El caso portugués es interesante: la entrada a la Unión Europea significaba un riesgo por la competencia alemana, pero finalmente su industria mejoró la competitividad.