La situación de Garbarino es crítica. Sigue sin pagar los sueldos de los 3.900 trabajadores y a las múltiples protestas y la  falta de mercadería,  se suma ahora la toma del centro de distribución de La Tablada por parte de 200 trabajadores Camioneros que no cobran sus sueldos. Pablo Moyano, líder del sindicato, asegura que no parará hasta encontrar una respuesta.

Garbarino fue comprada hace un año por Carlos Rosales, Tesorero de San Lorenzo, titular del grupo asegurador Prof y de radio Continental, entre otras empresas. Asumió con 200 locales, hoy quedan apenas 139 tiendas o menos. De los más de 4200 trabajadores, quedan apenas 3.800 o menos. Tiene una deuda total de $19.000 millones a bancos, proveedores, locadores, además de varios pedidos de quiebra, de Aerolíneas Argentinas y Boca Juniors, entre otros. 

Muchos locales de Garbarino están cerrados, los pocos abiertos en su mayoría de CABA levantan su persiana hasta las 16 horas. En el interior y el conurbano el panorama es diferente, hay muchos cerrados. Cada gerente decide si abre y en qué horario abre. No pueden vender mercadería que no esté en stock en el local. No hay más cobranzas, Rosales tercerizó el cobro de las cuotas. No hay entrega de mercadería, muchas compras tienen un gran retraso en la entrega. 

La semana pasada no podían usar el sistema para vender porque no habían pagado los 90 dólares necesarios para renovar la licencia. Después de una semana sin vender, ahora que pueden abrir las puertas de nuevo, hay otro problema. Los afiliados a Camioneros tomaron el centro de distribución de La Tablada porque no les pagaron el sueldo completo de mayo y les deben junio. Vale recordar que los trabajadores representados por Hugo y Pablo Moyano, lograron casi cobrar el sueldo al día. Los trabajadores que responden al gremio de Comercio liderado por Armando Cavalieri hace tres meses que no cobran sueldos, les deben aguinaldo, aportes y no reciben ni pagos, ni respuestas.

Pablo Moyano contó a BAE Negocios: “Tenemos 200 muchachos de logística de Garbarino que sólo cobraron el 45% de mayo, les deben junio, aguinaldo y el bono. No tienen respuestas. Carlos Rosales está fugado, No lo vi nunca, no lo conozco. La única que vino a presentarse fue la vicepresidenta. Viene la malaria y lo primero que hacen los dueños es rajarse. Mientras dicen que negocian, la gente está cagada de hambre, que ponga la cara que se junte con los trabajadores para darle tranquilidad. Los tipos no hablan con nosotros, hablan por los medios y eso da bronca. Están todos borrados, los gerentes intermedios están en la misma situación que los trabajadores”.

Sobre las negociaciones con potenciales interesados, Pablo Moyano aseguró a BAE Negocios: “Ojalá que aparezca alguien, que pague la guita y se reactive. Que negocie con quién sea, hace dos meses que nuestros trabajadores no ven el sueldo completo. Ahora se vienen las últimas paritarias. Me llaman la atención que la vicepresidenta dijo el año pasado que venían con la decisión de levantar, de hacerse cargo de las malas administraciones anteriores y nada. Parece que la hacen caer para comprarla por dos mangos o llevarla a la quiebra. El que siempre pierde es el trabajador”.

Sobre los planes a futuro para conseguir el pago a los trabajadores de Camioneros, Moyano puntualizó: “Ojalá que venga un iluminado y resuelva todo. No descartamos movilizarnos al ministerio de Trabajo o hacer un acampe en Plaza de Mayo. Estos tipos no pueden salirse con la suya, hoy que tienen que poner sus ganancias se borran. Yo no voy a dejar tirado a 200 trabajadores, no descarto hacer algo más grande. Alguien tiene que escuchar y ver lo que les está pasando a todos los trabajadores de Garbarino. No tenemos relación con Comercio, sería cuestión de hablar, pero no descarto que podríamos movilizarnos en conjunto, ayudaría mucho a la visibilidad de este conflicto”.

El malhumor de los operarios de las plantas, de los empleados de los locales y del personal del centro de distribución ya contagió a la más alta plana gerencial, que tampoco tiene los sueldos al día. Así como pasó en Prof, que se quedó sin plana mayor, lo mismo podía replicarse en Garbarino. Las deudas de Prof por el pago de siniestro, la quita de servicios y el retraso en el pago de sueldos son también una bomba de tiempo. Desde las oficinas de Rosales hacen saber que “no habrá nuevas acreditaciones hasta que la AGIP no devuelva el dinero o hasta que el nuevo accionista regularice la situación”. El objetivo es que la responsabilidad del pago de los sueldos, recaiga en el Gobierno de la Ciudad que les tiene retenido $450 millones, por retenciones indebidas. 

La paciencia de todos está en cuenta regresiva, Carlos Rosales lo sabe.

Más notas de

Graciela Moreno

Mirgor no reabre su planta de Brightstar en Río Grande y peligran 90 puestos

Brightstar, la empresa de Nicolás Caputo está cerrada, achicará el plantel y quitará derechos adquiridos

Loma Negra invirtió 350 millones de dólares y tiene la planta de cemento más grande de Sudamérica

La planta más grande de Sudamérica

Gilera invierte 13,5 millones de dólares para ensamblar motos Hero MotoCorp

Gilera hace una fuerte apuesta para volver a traer al país las motos Hero MotoCorp

El grupo Wyndham abrió el hotel Esplendor Tango y planea traer la marca La Quinta

Abre un nuevo hotel en Buenos Aires, Esplendor Tango

Gafa invirtió un millón de dólares para volver a fabricar lavarropas y cocinas en Rosario

Gafa apuesta a los lavarropas y cocinas

Cruce de denuncias en la guerra de Re/Max y el Colegio de corredores inmobiliarios porteño

Re/Max promete hacer más acciones pero no irá a la Justicia, por ahora

Cierra el Sportivo Teatral de Ricardo Bartis, un emblema del teatro alternativo

Sportivo Teatral con cartel de venta en pleno corazón de Palermo

Se vende una de las discos más emblemáticas de la noche porteña

El frente del icónico local de St Thomas con cartel de venta

Tres empresas invierten 180 millones de pesos y abren sus plantas en Catamarca

El Parque Industrial El Pantanillo apuesta a sumar más empresas

Reabre el emblemático Salón Marabú y vuelve el tango, nació en 1935 como cabaret

Marabú, el único salón tanguero que sobrevivió al Tibidabo, Chantecler y Maipú Pigall. En algún momento fue la discoteca Halley.