El panorama en el grupo Garbarino sigue cada vez más crítico. La principal cadena de retail de Argentina sabe que debe tomar una decisión o aceptar alguna de las propuestas que tiene o entrar en convocatoria. Pese a sus problemas, la marca Gabarino tuvo y tiene varios interesados. No sólo una fue la propuesta rechazada, hubo más. Todo indica que estarían negociando con un reconocido grupo mexicano.

Carlos Rosales, el tesorero de San Lorenzo y dueño de Garbarino y Compumundo, sabía en junio del año pasado que se compraba un problema. Intentó reducir el plantel de trabajadores de 4300 personas y logró bajarlo a 3.800, los locales que eran 200 pasaron a ser menos de 139. Las deudas se acumularon y hoy rondan los $19.000 millones, además tiene múltiples pedidos de quiebra de Aerolíneas Argentinas y Boca Juniors, entre otros. A las deudas bancarias, se suman las que tienen con proveedores, con los dueños de los locales, además de los juicios que muchos propietarios decidieron entablarle a Garbarino por falta de pago de alquileres.

Si bien se hizo pública la oferta de Facundo Prado, CEO de Supercanal, este empresario no estaba sólo, su propuesta tenía el respaldo del Fondo Carval de Cargill, comentan ejecutivos cercanos a la operación. Aseguran que ofertó 5 millones de dólares, pero Rosales pidió el triple. La versión oficial es que no tenían garantías. Apenas terminó el tiempo de veda, comenzó a negociar por el marketplace con una empresa de Estados Unidos. Todo iba a las mil maravillas, hasta que desde las oficinas de Rosales le bajaron el pulgar. Lo que ocurre es que el dueño de Garbarino recibió una oferta superior a la de Prado, sin embargo pidió más, mucho más.

Mientras se dan portazos, 3800 trabajadores no cobran sus sueldos desde hace tres meses, muchos están sin prepagas, no tienen aportes y no tienen futuro. Con lo poco que tienen, llegan de todos los rincones al centro a protestar.

En el sur, casi 300 trabajadores protestan en la calle con 11 grados bajo cero, mientras tienen tomadas las plantas desde hace 70 días. El Gobierno de Tierra el Fuego sentó en una mesa a Rosales y a Newsan, la empresa que les daba trabajo a fason hace un año y cuyos materiales quedaron dentro de las plantas. Newsan ofrece pagarles, pero la planta no tiene luz, ni gas, ni Rosales puede contratarles una ART para que la reabran, dice que no tiene ni un peso. El gobierno fueguino que ya les dio dos subsidios de $25.000 y $65.000 a los operarios y empleados de Garbarino de la provincia, piensa hacerse cargo de los servicios para que los casi 300 trabajadores puedan volver a cobrar un sueldo, gracias a Newsan.

Moyano le da batalla

En CABA los locales abren de 10 a 16 horas, en el conurbano y el resto del país, la mayoría están cerrados. No pueden vender nada que no esté en stock, los trabajadores de Camioneros tomaron el Centro de Distribución de Garbarino en La Tablada. Les adeudan el 45% de mayo, junio y aguinaldo. Los empleados de Comercio hace tres meses que no cobran.

Pablo Moyano, líder del sindicato de Camioneros señaló: “Carlos Rosales está fugado, No lo vi nunca, no lo conozco. Viene la malaria y lo primero que hacen es rajarse. Mientras dicen que negocian, la gente está cagada de hambre, que ponga la cara que se junte con los trabajadores para darle tranquilidad
El malhumor de los operarios de las plantas, de los empleados de los locales y del personal del centro de distribución ya contagió a la más alta plana gerencial, que tampoco tiene los sueldos al día. Así como pasó en Prof, que se quedó sin plana mayor, lo mismo podía replicarse en Garbarino. Las deudas de Prof por pago de siniestro, la quita de servicios a los clientes y el retraso en el pago de sueldos son también una bomba de tiempo. Desde las oficinas de Rosales hacen saber que “no habrá nuevas acreditaciones hasta que la AGIP no devuelva el dinero o hasta que el nuevo accionista regularice la situación”. El objetivo de Garbarino es que la responsabilidad del pago de los sueldos adeudados, recaiga en el Gobierno de la Ciudad que les tiene retenido $450 millones, por retenciones indebidas realizadas por lacadena. 

Los socios de Rosales están nerviosos

Los socios de Rosales se están poniendo nerviosos. Además del restaurante El Buey de Recoleta, tiene socios de renombre en un lodge 5 estrellas “Don Enrique” en Misiones y desde el grupo Papyrus que compró a principios de año, radio Continental, entre otras. En esas sociedades, sus pares no quieren verse involucrados en nada y saben que si no hay una pronta solución, la situación los salpicará a todos.

La gran pregunta es ¿con quién negocia hoy Rosales? Desde la gobernación fueguina le acercaron dos interesados en las plantas. Mientras se resuelve la reapertura con Newsan, confirman desde el rincón más austral del continente que una cadena de supermercados está interesada en la adquisición de las plantas. El problema es que a los que les interesan las plantas, no quieren saber nada con los locales y a la inversa.

¿Quién quiere comprar Garbarino?

Todos saben que Garbarino es una bomba de tiempo. Sin embargo, hay muchas empresas interesadas en su market place y quizás, en mantener en pie algunos locales. Desde el círculo más íntimo de Rosales aseguran que él mismo cuenta que estaría en conversaciones con el grupo mexicano Coppel. Un grupo que desembarcó en el país hace una década y de a poco logró abrir 24 locales. Suma un plantel de 1.000 trabajadores y le falta una fuerte presencia en el interior, en su market place cada vez incorpora más electrodomésticos y celulares y podía ser una buena opción una alianza. Desde Coppel, señalaron a BAE Negocios: “Sobre la consulta acerca de Garbarino, la pregunta es muy amplia y sinceramente no estoy en condiciones de poder dar una respuesta”. En el grupo Garbarino aseguran que firmaron un acuerdo de confidencialidad y no pueden dar el nombre de la empresa con la que negocian. 

Para dimensionar el poder del grupo mexicano Coppel, basta decir que de acuerdo con el informe Global Powers of Retailing 2021 de la firma de consultoría Deloitte, con datos al 2019, en donde hace una lista de las 250 empresas minoristas más grandes del mundo, hay 11 compañías de países latinoamericanos, entre ellas cinco mexicanas, cuatro brasileñas y dos chilenas. Coppel es una de las cinco empresas mexicanas más grandes del mundo. En el ranking mundial, la empresa que más avanzó fue Coppel con 40 posiciones, para pasar del lugar 153 al 113 en un año.

A fin de mayo, Coppel recibió un préstamo,  el mayor monto de financiamiento otorgado a una empresa privada en México. "Coppel, compañía mexicana de retail, recibió un préstamo sindicado vinculado a criterios ESG (Environmental, Social and Governance, por sus siglas en inglés) por 1.942,3 millones de dólares, ampliable a 485,6 millones de dólares. Coppel informó que usará la mayor parte de los fondos (85 %) para refinanciar deuda y el resto para abrir nuevas tiendas y renovar las existentes y mejorar la logística y atención al cliente, así como para reforzar su estrategia de comercio electrónico", publicó America Retail. 

Fundada en 1941 como tienda El Regalo, tiene 1600 tiendas departamentales. Comercializa una variedad de productos que incluye ropa, calzado y accesorios; línea blanca y electrónica; relojes, lentes y joyería; celulares; hogar y muebles; perfumes y cuidado personal y juguetes, entre otros. Con presencia en Argentina, la compañía también ofrece financiamiento al consumo a través de BanCoppel y ventas por Internet. Coppel tiene una fuerte presencia en los sectores más bajos, donde se especializa en brindar créditos.  Su objetivo es crecer y la cartera de clientes de Garbarino, su market place y algunas ubicaciones podrían ser muy interesantes para el grupo mexicano.

El miércoles es la próxima audiencia en Trabajo y la cartera que dirige Claudio Moroni intimó a la vicepresidenta Mariana Casares a que presente un plan, pero en Garbarino aseguraron que tienen un potencial socio y pidieron más tiempo. Si efectivamente, Rosales aceptará una oferta, podría aclararse la situación. Pero no esta dicha la última palaba, Rosales sabe muy bien que cuanto más tarde, más perjudica al prestigio de las marcas Garbarino y Compumundo. Además, sabe que en poco tiempo no podrá controlar el humor de sus 3.800 empleados. Cuanto más rápido resuelva, mejor será.

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Graciela Moreno

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