Tras culminar con éxito la fabricación para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de uno de los componentes clave del Carem-25, el primer reactor nuclear modular argentino para la generación de energía, el grupo mendocino Impsa firmó un convenio con el organismo para la provisión de servicios de ingeniería, fabricar o suministrar nuevos componentes para la construcción y puesta en marcha de dicho reactor.

Con el reactor, la empresa fundada por Enrique Pescarmona en 1907 logró dar un salto tecnológico significativo al aplicar su capacidad de diseño a todo lo relacionado al cálculo estructural del reactor.

Para el proyecto Carem-25, Impsa conformó un equipo específico de técnicos e ingenieros, quienes realizaron importantes desarrollos tecnológicos internos, algunos incluso basados en Inteligencia Artificial (IA). El nombre Carem surge de las iniciales de Central Argentina de Elementos Modulares, y al menos el 70% de los componentes y servicios relacionados se obtienen de empresas argentinas.

"Le agradecemos a CNEA haber elegido a Impsa para ser fabricante del primer prototipo de Reactor Modular Pequeño (SMR por sus siglas en inglés) a nivel mundial, algo que nos llena de orgullo. Queremos seguir trabajando juntos para aprovechar esa experiencia, para desarrollar más tecnología relacionada con la industria nuclear y porque vemos para el Carem-25 una gran oportunidad a nivel mundial. Entendemos que es uno de los principales productos tecnológicos que Argentina puede exportar al mundo", destacó Marcelo Kloster, presidente del directorio de Impsa.

Impsa exporta el 85% de su producción a Asia, Europa, África y las Américas y emplea de manera directa a 720 personas altamente calificadas y más de 100 PyMES nacionales. Lleva diseñadas y fabricadas más de 200 turbinas las cuales hoy producen energía en 40 países.