La producción de acero crudo cerró 2017 con un crecimiento del 12% respecto del 2016, al alcanzar 4,62 millones de toneladas, mientras que la de laminados en caliente lo hizo por 15% al ubicarse en las 4,59 millones de toneladas.

"La construcción pública, el agro, en especial a lo referido a la maquinaria agrícola, silos, alambrados y el sector energético, que requirió tubos con y sin costura fueron los principales sectores que impulsaron el consumo de acero", explicaron desde la Cámara Argentina del Acero (CAA).

La producción de acero crudo de diciembre se ubicó en las 380.800 toneladas, lo que significó un incremento respecto al mismo período del 2016 del 21,8%, pero 12,5% menos frente a noviembre de 2017, mientras que la fabricación de laminados en caliente fue de 416.000 toneladas, que representó 34,3% más que en el mismo mes de 2016 y un aumento del 0,5% frente a noviembre.

Por otro lado, las exportaciones del sector finalizaron en u$s623 millones y la producción de tubos sin costura aumentó 65%, segmento que marcó la mayor recuperación respecto a 2016, debido "al alza del precio internacional del petróleo y a las inversiones en desarrollos de petróleo y gas no convencionales", destacó la CAA.

Según la cámara, se realizaron durante 2017 inversiones productivas en las plantas siderúrgicas por más de u$s230 millones "destacándose la nueva acería de Gerdau además de las inversiones para actualización tecnológica y medioambientales" y se crearon 557 puestos directos de trabajo.

El sector de la construcción es uno de los que más estas dinamizando al rubro acerero y se espera que este año esa tendencia continúe.

En octubre pasado, la construcción se disparó un 25,3%, diez puntos por arriba del promedio del tercer trimestre, de la mano del boom de los créditos hipotecarios y el desarrollo de la obra pública por las últimas elecciones. De esta manera, marcó la mayor suba desde que el Indec retomó la publicación de este índice.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que elabora el ente estadístico mostró su avance más alto del 2017 y acumula un alza del 11,6% en los primeros diez meses, por lo que llegó a su nivel más alto de los últimos dos años.

Además del impulso de la obra pública, en los últimos meses se sumó con fuerza el sector privado a raíz del boom de los créditos hipotecarios.

Los préstamos para viviendas aumentaron 45% en términos reales durante octubre, lo cual "impacta de lleno en la dinámica de la obra privada", según un reporte de la consultora LCG.

En cuanto a las perspectivas, ningún empresario espera que la actividad disminuya en estos meses, tanto en los que realizan obras públicas como los que se dedican a emprendimientos privados. La mitad de ellos creen que no cambiará y la otra mitad, que mejorará. Estas expectativas se sostienen en una proyección de crecimiento de la actividad, de los créditos hipotecarios, y de la obra pública.