Mientras se desarrolla esta semana una ronda técnica entre el Mercosur y la Unión Europea ( UE), en Buenos Aires, representantes de la Unión Industrial Argentina ( UIA) y varias cámaras sectoriales coinciden en rechazar un acuerdo próximo, por el "secretismo" en lo que respecta a los detalles de la negociación, escenario que nunca varió desde el 2016.

Fuentes de la UIA revelaron ayer a BAE Negocios que "no nos están consultando (por el Gobierno). No creo que puedan avanzar porque las elecciones en el parlamento europeo van a traer un componente más nacionalista de esas economías". Y sentenciaron en durísima crítica: "Si fuera por Argentina, ya hubieran cerrado; no les interesa la defensa de la industria".

Los peores temores del Gobierno se hicieron realidad. Junto a la UIA, la Cámara de Exportadores de la Argentina (CERA); y las poderosas entidades Copal (alimentos), Adefa (automotrices) y Adimra (metalurgia) denuncian por lo bajo la falta de claridad en los informes a empresarios y piden mayores detalles de la negociación Mercosur- UE. "No se saben todos los productos negociables; como tampoco los cupos y plazos de desgravación", es un concepto vertido por todas las cámaras, junto a la central fabril.

Ariel Aguilar, vicepresidente de la cámara Cgera, expresó que "nunca salimos del oscurantismo del tratado. No sabemos qué se quiere negociar, cuánto es la apertura de fronteras y qué castigo recibirá la industria". Agregó que "por unas toneladas de carne y productos agropecuarios, no vamos a permitir que abran fronteras para bienes terminados". El secretario general de Camima, Aldo Lo Russo, opinó que "no queremos acuerdo porque significaría un golpe tremendo. Desaparecen aranceles que nos benefician y no se garantiza el combate a la triangulación".