Mientras que algunas empresas avanzan para impulsar los empleos y los sueldos a raíz de la reforma tributaria de Estados Unidos, Kimberly-Clark va en la dirección opuesta.

El fabricante de los pañuelos Kleenex y los pañales Huggies está recortando entre 5.000 y 5.500 puestos de trabajo, o entre el 12% y el 13% de su plantilla, como parte de un esfuerzo para reducir costos y aumentar los márgenes en medio de un crecimiento desigual de los ingresos y mayores costos de materiales. Kimberly también cerrará o venderá alrededor de diez fábricas y expandirá la producción en otros sitios, de acuerdo con una declaración.

Los recortes amenazan empleos en fábricas estadounidenses en un momento en que el gobierno del presidente Donald Trump está tratando de revitalizar la economía manufacturera. La compañía no estableció dónde se eliminarían los trabajos, aparte de decir que llegarían a todas las regiones donde opera.

El presidente ejecutivo Tom Falk dijo que los cambios harán a la compañía "más ágil, más fuerte y más rápida". Prometió mejores resultados en 2018, aun cuando las condiciones del mercado seguirán siendo "desafiantes en el corto plazo".

Kimberly-Clark calcula que los recortes de empleos y la reestructuración generarán ahorros anuales de entre u$s500 y u$s550 millones a finales de 2021. La compañía reportó ganancias del cuarto trimestre excepto algunos artículos de u$s1,57 por acción, superando la estimación promedio de los analistas de u$s1,55.