Cuando se toma conciencia de lo necesaria que es la solidaridad o cuando con el sueldo no se llega a fin de mes, se buscan distintas formas de acceder a productos o servicios en forma gratuita. Se trata de una economía circular donde los desechos de un ciclo son valorizados por otro, afianzada en un modelo de consumo colaborativo.

Ante la necesidad, en estas épocas se reflotan ideas, que permiten desde participar de La comunidad del trueque; El Club de reparadores (encuentros de reparación itinerantes, voluntarios y colaborativos); Couchsurfing (un sistema para alojarse en cualquier parte del mundo en forma gratuita); Carpoolear (un proyecto colaborativo sin fines de lucro de código abierto que permite compartir viajes); Banco de Medicamentos Solidarios; Heladeras Solidarias; Gratilibros; Gratiplantas o Va de regalo, son sólo algunas redes que unen gente con necesidades.

Los tutoriales gratuitos que se ofrecen en la red, son otra forma de ayudar y compartir conocimiento. Si bien hay múltiples casos, esta vez la idea es bucear sobre los casos donde todo lo que circula se puede obtener o dar sin mediar dinero.

La Comunidad del Trueque, un revival del recordado Club del Trueque que vivió su esplendor tras la crisis del 2001, es un espacio virtual que tiene presencia en Facebook.

Laura Gambale fundó la comunidad hace seis años y ya reúne 12.000 miembros y se realizaron 3.000 trueques. “Tenemos en oferta cuatro categorías de trueque: servicios, talleres, objetos nuevos y usados. Creo profundamente que el intercambio sin dinero posibilita vínculos donde se prioriza el bien común y la libre de competencia. El trueque es un tipo de consumo respetuoso, sustentable y muchos de sus miembros lo utilizan para acceder a servicios que precisan para sus propios emprendimientos y otros optan por capacitarse. Por eso, cada vez participa más gente en éstas épocas”.

El Club de los Reparadores es un proyecto nacido en 2015, inspirado en iniciativas similares como los Repair Cafés, que se crearon en Amsterdan en 2009 y las Restart Parties de Gran Breta- ña. Organizaron más de treinta eventos de reparación en Buenos Aires, Río Negro y Córdoba y en Montevideo, Uruguay. “Son encuentros de reparación itinerantes, voluntarios y colaborativos donde personas de todas las edades y ocupaciones intercambian saberes y herramientas con el fi n de alargar la vía útil de los objetos, fomentando la colaboración entre pares”, dice una de sus fundadoras. Tienen 24.374 miembros sólo en Facebook. El próximo encuentro será el sábado 4 de noviembre en la Plaza Juan Manuel de Rosas del Barrio Santa Brígida de San Miguel, provincia de Buenos Aires.

Viajes compartidos
Carpoolear es un proyecto de gestión colaborativa, sin fines de lucro, que permite que la gente comparta viajes. Emilio Gentile, coordinador del proyecto, cuenta que “funciona hace cuatro años, tenemos más de 70.000 usuarios registrados, con un promedio de 5.000 activos y 500 trayectos compartidos mensualmente. Desarrollamos una plataforma de código abierto, pertenecemos a las asociación civil STS Rosario. No se paga nada, la mayoría de los viajes que hay son entre las ciudades o pueblos de Córdoba y Rosario”. Los viajes se pueden descargar de una aplicación.

Hay muchos ejemplos de economía colaborativa, donde no se paga nada y lo importante es ayudar al que lo necesita. Fundada hace diez años, la plataforma Couchsurfi ng es una comunidad global de 14 millones de personas en más de 200.000 ciudades del mundo amantes de los viajes. Permite que los viajeros se conecten y puedan ofrecer o pedir un lugar en una casa para alojar o alojarse a cambio de nada. No es obligatorio dar alojamiento para poder recibirlo. Hay gente que no ofrece su vivienda para invitar a un extraño, pero sí se ofrece de guía gratuita para una excursión, paseo o salida. Se trata de una experiencia de socialización diferente, que permite hasta recorrer todo el mundo sin pagar alojamiento.

Una experiencia surgida este año, es Red Laboral de Periodistas, que permite compartir ofertas de trabajo, da impulso a proyectos de autogestión y capacitaciones. Una experiencia que en épocas de crisis y cierres de medios permite generar vínculos, nutrirse de ideas y mantenerse activo. “Compartimos más de 500 búsquedas laborales en cinco meses y generamos trece búsquedas exclusivas para miembros de la red. Además organizamos cuatro capacitaciones gratuitas y compartimos decenas de ideas inspiradoras de proyectos de autogestión”, dice Cristina Mahne, alma matter y una de las cinco administradoras. Pueden sumarse todos los profesionales de la comunicación o estudiantes del rubro.

  • Cómo conseguir desde un medicamento hasta un cactus

La economía colaborativa no es nueva, pero cada vez se pone más de moda. Es una de las formas de combatir a la Obsolescencia Programada, donde los productos son creados para caducar, para ser tirados, sin reparar y se impulsa cada vez más el consumismo.

La periodista y experta María Teresa Morressi, explica que “la economía colaborativa está reflotando porque hay una mayor conciencia del valor del intercambio, permite ayudar y ser ayudado, permite dar y pedir sin vergüenza ni culpa, todo se hace con orgullo”.

En el caso de Banco de Medicamentos permite acceder y ofrecer remedios gratuitamente.

“No lo tiro ni lo vendo, te lo regalo” tiene 8.489 integrantes que sin pagar un peso, pueden acceder a un abanico variado de propuestas.

Por su parte, Gratiferia, una feria donde todo es gratis, tiene 34.704 miembros. También existe Gratiplantas, con 34.441 integrantes; Gratilibros, con 6.060 miembros o Graticactus, con 2.484 seguidores.