En el medio de la apertura importadora, en diciembre de 2018, la empresa brasileña Penalty debió abandonar la fábrica que ocupaba en Florencio Varela y también sufrió el cierre de otra planta en la ciudad de Chivilcoy. Este complejo era propiedad de la también brasileña Paquetá, que empleaba a 624 trabajadores y a donde se confeccionaban productos Penalty.

En las últimas horas, el director de la empresa brasileña de calzado e indumentaria deportiva Penalty Argentina, Emerson Shiromaru, anunció que volverán a retomar su producción en Chivilcoy.

"Recibí al director de Penalty Argentina, quien me contó que retomarán la producción de botines en el país, después de haber cerrado su fábrica en 2018. Un gran proyecto que generará 150 puestos de trabajo en su planta de Chivilcoy, Buenos Aires", expresó en un tuit Daniel Scioli, embajador en el vecino país.

El objetivo de Penalty es producir 15.000 pares de botines mensuales en la nueva planta bonaerense. Ese calzado es muy utilizado por los jugadores amateurs de Fútbol 5. Además, también retomarán la fabricación de indumentaria, en este caso, en la planta Sportech del barrio porteño de Agronomía.

La brasileña había comenzado a fabricar botines en el complejo de la empresa Senda de Florencio Varela, en 2010, hasta que dejó de hacerlo ocho años después.

Penalty había desembarcado en el país a fines de 2006, cuando el grupo brasileño controlante planificaba expandir la marca en quince mercados internacionales con el modelo de negocios desarrollado aquí. Desde entonces, también creció en el mercado local.

Reapertura

 

En marzo de este año, la empresa de capitales argentinos, Bicontinentar Footwear Technologies, volvió a reabrir la fábrica que pertenecía a Paquetá, que por años le produjo a grandes marcas como Adidas. Ahora, con 16 líneas de montaje realiza artículos para New Balance, Joma y, ahora, a Penalty. Los directivos indicaron a la prensa que en las primeras 72 horas, la fábrica recibió 2.000 solicitudes de trabajo, y que esperan poder contratar a alrededor de 300 personas para fin de año.

La torta del calzado deportivo importado para armar y terminado fue de 35 millones de pares en 2019. Un tercio, se importó para ensamblar, el resto fueron pares terminados. "En 2020, la torta de calzado deportivo cayó a 22 millones de pares, pero se debió a la cuarentena que la gente cambió su vida y casi no practicó deportes, pero eso cambiará", aseguraron en Bicontinentar, aunque confían que sin cuarentena el número se recuperará.