La anunciada fusión entre la firma japonesa Fujifilm y la estadounidense Xerox se complica debido a la oposición de accionistas estratégicos y una demanda judicial presentada ayer para bloquear la operación.

Las dos empresas anunciaron el 31 de enero un acuerdo que permitirá a la japonesa controlar la mayoría del capital de Xerox, en una operación valorada en unos u$s6.100 millones y que implica que la firma fusionada utilizará el nombre de Fuji Xerox.

Dos accionistas claves de Xerox, Carl Icahn y Darwin Deason, ya venían presionando para que explorara la venta de la firma estadounidense, que atraviesa una fuerte crisis, pero no eran partidarios de impulsar la fusión con Fujifilm, indica la agencia EFE.

Deason decidió dar un paso más y presentó ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York una demanda por fraude contra la dirección de las dos firmas en la que se pide "parar en seco" la transacción anunciada.

Según el documento de la demanda, Deason, el tercer accionista más importante de Xerox, asegura que esta firma, "un venerable ícono estadounidense", está siendo comprada por Fujifilm "por virtualmente nada". Y cita al presidente de Fujifilm, Shigetaka Komori, que recientemente dijo que la operación le permitirá a la firma japonesa "tomar el control de Xerox sin gastar un centavo".

"Si la operación termina por completarse, los accionistas de Xerox se encontrarán virtualmente sin poder para decidir la dirección futura de su inversión", sostiene la demanda.