Ni su apuesta por la sostenibilidad ni el respaldo de Louis Vuitton (LVMH) han librado a Stella McCartney de encarar su propio ajuste por el impacto del coronavirus. La compañía británica prepara un plan de reestructuración que incluye cierres de tiendas de ropa, despidos y recortes de sueldos, según adelanta el portal WWD.

La empresa, que desde el año pasado está participada por LVMH, no ha concretado el alcance del ajuste de personal porque continúa en conversaciones con la plantilla. A algunos miembros del equipo sí se les ha propuesto ya un recorte de sueldo, mientras que McCartney, propietaria y directora creativa de la firma, ha renunciado a su salario íntegro de forma temporal.

La empresa estaría contemplando franquiciar algunas tiendas y firmar nuevos acuerdos de distribución wholesale (venta al por mayor) para reducir costos, aunque se analizará la viabilidad de cada tienda individualmente.

La hija del Beatle, Paul McCartney, lanzó su propia marca de moda en 2001 de la mano de Kering, con quien creó una joint venture al 50 por ciento. La empresa cuenta actualmente con 51 tiendas, está presente en 77 países a través de 863 puntos de venta multimarca y distribuye online a cien naciones.

La compañía mantiene también una exitosa colaboración con Adidas desde 2004, con quien ha vestido al equipo británico en dos Juegos Olímpicos. En 2019, la diseñadora rompió con Kering y firmó un acuerdo con LVMH, que adquirió una participación minoritaria e incorporó a McCartney al comité.