Mantecol volvió a manos argentinas después de estar 21 años en poder de una multinacional. Pasaron varias décadas pero todos recuerdan el jingle “Por la vida contenta voy, saboreando el rico Mantecol” que cantaban los queridos personajes de Manuel García Ferré. Los avisos no faltaban en ningún número de Anteojito. El postre de maní creado por Georgalos en 1940 se convirtió en un genérico. Infaltable en las mesas navideñas, sus ventas nunca pararon de crecer por décadas. Georgalos acaba de cerrar con Mondelez la operación de compra. Adquirió la planta de Victoria y absorberá a sus 600 trabajadores. Además compró Bazooka, Lengüetazo, Jirafa y Palitos de la Selva.

La historia de la creación de Mantecol, es la vida misma de unos inmigrantes provenientes de Polonia que escapando de la ocupación alemana trajeron el secreto del postre de maní derivado del halvá. La familia Georgalos vivía en la isla griega de Chios, trabajaban un negocio de ramos generales que les permitió mandar a su hijo Miguel a estudiar pastelería. Pocos días antes de la ocupación se subió a un barco y terminó en Buenos Aires en setiembre de 1939.

Cuentan que Miguel levantaba bolsas en el puerto, mientras pensaba como crear su negocio propio, como sus padres. Pensó que quizás podría traer “halvá”, ese postre que había aprendido a hacer y que tenía gran fama en Medio Oriente. Si bien no encontró pasta de sésamo, se animó a probar con el maní, después de probar la garrapiñada. Probó, le gustó su adaptación y comenzó a venderlo, junto a su esposa, la santiagueña Marcela Brandan. En su casa de Floresta lo fabricaban y vendían. Una vecina les dijo que se parecía a un pan de manteca y ahí nació el nombre Mantecol.

Dicen los que saben que las ventas eran un éxito, se mudaron y ahorraron para comprar la vieja cancha de All Boys y ahí inauguraron su primera planta La Greco Argentina. Su objetivo era traer a la Argentina a toda su familia y lo logró.

El éxito era increíble, no habían pasado más de dos décadas de su llegada al país cuando decidió autoabastecerse de maní. Compró un campo en Córdoba y luego la antigua cervecería Río Segundo. Para ese entonces su fábrica ya se llamaba Georgalos.

Mantecol le permitió crecer, ampliar su planta, reunificar a su familia y echar raíces en lo que él consideraba su país, Argentina. Supo como entrar a cada hogar, primero apuntó a los más chicos y gracias a su amistad con Manuel García Ferré popularizó al Mantecol con el jingle: “Por la vida contento voy, saboreando el rico Mantecol” que cantaban todos los personajes del creador de Anteojito. En cada revista semanal había un aviso, no había niño que no conociera su creación.

Poco a poco su golosina fue conquistando el paladar de los mayores y se hizo infaltable en las reuniones de fin de año, junto a los turrones, confites y pan dulce. Todo iba bien, hasta que en 2001, con la sombra de la crisis encima, Georgalos se vio acorralado por un alto endeudamiento y el 17 de enero de 2001 tuvo que vender su más preciado tesoro a la compañía inglesa Cadbury. La operación se cerró por 21,5 millones de dólares. Pero el dolor fue tan grande, que la fecha nunca fue olvidada. Si bien en 2008 lanzaron Nucrem que hoy retiene el 20% del mercado, soñaban con recuperar Mantecol.

Pasaron los años y saldaron las deudas. En la actualidad, su empresa familiar es conducida por la tercera generación. Su nieto Miguel Zonnaras lleva adelante un grupo de 6 plantas que factura 10.000 millones de pesos bruto y da trabajo a 1.000 personas. La familia Georgalos tiene tres plantas en Río Segundo, que se suman a una planta en La Rioja donde hacen polvos de chocolate, la fábrica de envases de San Luis y la planta de Jáuregui en Luján.

Les comenzó a ir también que hasta se animaron a hacerle una oferta a Pepsico por su empresa Alimesa dueña de las marcas de polvo de cacao Toddy y Zucoa. En octubre del 2021 se hicieron cargo de las marcas y de la planta riojana con sus 42 trabajadores.  Todo iba viento en popa, pero una deuda seguía pendiente. Georgalos necesitaba volver a recuperar su marca Mantecol, que ya estaba en manos de Mondelez.
A principios de año, los operarios de la planta de Victoria comenzaron a sentir los rumores que decían que Georgalos estaba detrás de esa planta. Estaban bien rumbeados, Georgalos comenzó a afinar el lápiz para conseguir recuperar Mantecol.

La operación está cerrada, Mantecol, una de las marcas más queridas por los argentinos, volvió a manos locales. Una empresa familiar que maneja el 85% del patrimonio de Georgalos se atrevió a comprarle a una multinacional la joya del abuelo.

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Graciela Moreno

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