Según un informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL), la producción de libros digitales aumentó 61% en los meses de marzo y abril de este año comparados con el mismo período del año anterior, de un promedio de 430 novedades mensuales en ese formato se pasó a más de 700.

Si se analizan solo los lanzamientos realizados por las editoriales llamadas comerciales (dejando de lado entidades públicas, instituciones educativas, fundaciones, etc.) este incremento alcanza el 147% de manera interanual, una cifra nada despreciable. Sin embargo, al análisis no debe acabar ahí.

Frente al impedimento de lanzar sus novedades en formato papel por el cierre obligatorio de gran parte de las industrias y comercios, una cantidad importante de sellos editoriales decidieron publicar sus nuevos títulos de manera intangible, sabiendo -a la vez- que son irremplazables e incomparables los ingresos que generan los lanzamientos tradicionales. La editorial Siglo XXI es uno los casos, publicó sus 5 novedades de abril en formato digital y hará lo propio con los 4 lanzamientos de mayo.

Su director editorial, Carlos Díaz, explica la decisión: “Nunca antes habíamos publicado las novedades únicamente en digital, porque la relación de ventas de libros en papel a digital no tiene comparación. Lo hicimos porque no nos quedó otra, no hay alternativa. Nos pareció que valía la pena publicar ebooks para que la editorial de alguna manera siga funcionando, no podemos desaparecer por seis meses. Sí, vendés, pero nunca es reemplazable la facturación del libro en papel”. En el caso de esta editorial, el incremento de la venta de ebooks durante la cuarentena alcanzó el 50%.

Un camino similar eligió la editorial independiente especializada en libros de no ficción, Ediciones Godot, quien tiene digitalizada la totalidad de su catálogo, pero por primera vez eligieron lanzar sus novedades únicamente en formato digital sin saber cuándo verán la luz los libros impresos.

"De forma decidida es la primera vez que publicamos las novedades en digital y no en papel. Los lectores y lectoras argentinos prefieren ampliamente el libro tradicional. Si bien nuestro catálogo de ebooks (que presenta importantes descuentos de hasta el 60%) multiplicó la venta de una manera importante, sigue siendo una participación marginal para el mercado total del libro”, cuenta Víctor Malumián, co-fundador de esa casa editorial.

En este caso, el incremento de la facturación en este soporte, luego de un importante movimiento comunicacional, se multiplicó casi por 6; y aunque Víctor estima que el mercado del libro digital puede crecer aún algo más, asegura que el aluvión de gente sigue esperando el libro impreso en su librería más cercana o de confianza.

Sin embargo, otros actores del amplio mundo del libro, con un negocio diferenciado al que se conoce tradicionalmente, sí observan resultados más fructíferos. Es el caso de la tienda de libros digitales Bajalibros.com.

Segun Octavio Görg, responsable de la plataforma, el crecimiento de descargas de ebooks fue exponencial: “Durante la cuarentena se incrementó casi un 400% la descarga de libros digitales y durante ese período tuvimos más de 2 millones de visitas al sitio. Al analizarlo, vemos un doble crecimiento: más consumo de aquellos usuarios que ya utilizaban nuestra tienda y, a su vez, nuevos usuarios que ampliaron la masa de lectores del soporte digital”. Pero, además de la demanda, se incrementó la oferta.

El catálogo total de la plataforma se aumentó un 30% por dos motivos: el primero, las editoriales que ya venían trabajando con esta tienda decidieron avanzar y digitalizar una mayor parte de su fondo editorial; el segundo, editoriales que no ofrecían sus libros en digital comenzaron a hacerlo” agrega Octavio.  

 Nos pareció que valía la pena publicar ebooks para que la editorial de alguna manera siga funcionando, no podemos desaparecer por seis meses" (Carlos Díaz, Siglo XXI)

Otro ejemplo es la firma Proyecto451, una empresa que ofrece servicios en materia de publicaciones digitales a distintas editoriales. Daniel Benchimol, director de la misma, asegura que en las últimas cuatro semanas creció notoriamente la contratación del servicio de digitalización que brindan: “Por un lado, editoriales con las que ya veníamos trabajando decidieron digitalizar muchos más contenidos de fondo, aunque no hayan sacado novedades por una cuestión estratégica; por otro, una enorme cantidad de editoriales que tenían un rechazo muy fuerte de avanzar con el libro digital hoy están queriendo hacerlo y de la manera más urgente”. En este caso, la empresa triplicó la cantidad de títulos digitalizados, pasando de 60 o 70 por mes a cerca de 200 obras. Esto, sin contar que muchas editoriales realizan este trabajo puertas adentro.

El crecimiento de publicaciones y venta de ebooks es real. Tan real como la baja participación que este formato aún representa en el total de facturación de la mayoría de las editoriales. Para Carlos Díaz, este tipo de publicaciones no sirve pensarlas como alternativas al libro impreso, sino para mantener la presencia vigente y continuar el trabajo de comunicación y marketing. En la misma línea, Víctor Malumián asegura que si bien el incremento fue muy grande ninguna editorial podría subsistir únicamente de sus libros digitales. “Es algo circunstancial que a nosotros nos sirve, además, para aumentar las visitas al sitio y la presencia en la web”, agrega.

En contrapartida, Benchimol sostiene que la editorial debe ver en el ebook un ingreso extra, no reemplazable al del libro tradicional: “Hasta ahora, el porcentaje que la venta de ebooks le representa al editor es chico porque la oferta y el interés que le venía poniendo gran parte del sector era escaso, siempre fue un producto poco querido, poco incentivado. Pero cuando una editorial argentina trabaja bien el libro digital, más de la mitad de esos ingresos vienen del exterior, por ende, sirve también para llegar a lugares que el libro impreso no hubiera llegado”.

Venta Online: libros puerta a puerta

Luego de que en las primeras tres semanas de aislamiento la única manera de conseguir un título fuera en su formato digital, el Ministerio de Desarrollo Productivo autorizó la venta de libros papel a través de internet con envío a domicilio. Esta fue una decisión que tanto editores como libreros vieron con buenos ojos y se vio reflejada en los números. Si bien no se cuenta con cifras exactas, ya que la venta de libros en nuestro país no tiene registros acumulados oficiales, se estima que la apertura de este servicio puerta a puerta representó, en estas semanas, alrededor del 20% de la venta de las librerías en contexto normal, aunque con un costo de logística extra.

Mucho se habla de los cambios de hábitos que vivirá la sociedad una vez finalizada la pandemia. Y, en este caso, hay opiniones algo más unificadas sobre el incremento del E-commerce en el sector del libro. Para el director editorial de Siglo XXI, si bien la venta grande seguirá pasando por los locales a la calle “se va a incorporar algo del encanto de que te recomienden un libro, comprarlo al momento y recibirlo al otro día en tu casa”. En la misma línea, el director de Ediciones Godot asegura: “En este contexto, sirve seguro el servicio, porque antes de no vender es preferible hacerlo con menos margen. Pero hay que ver de qué manera se reconvierte y puede funcionar más allá de esta coyuntura, ya que se pierde rentabilidad. Lo que sí, algo bueno que va a dejar la pandemia es que muchas relaciones entre editores o libreros se estrecharon. Habrá que organizarse más y crear nuevas alianzas”.

Por último, Benchimol asegura que el cambio en algunos hábitos de consumo es innegable: “Las tiendas online que gestiono tuvieron un crecimiento muy importante. Hace un tiempo costaba realizar una venta y ahora, sin mayores esfuerzos, están haciendo 30 operaciones diarias a través de su web. En estos días, mucha gente realizó compras online por primera vez en su vida y otros, que solo lo utilizaban para el pago de servicios o tarjetas, se vieron obligados a aplicarlo en gran parte de sus consumos, por ejemplo, los libros”.