El crecimiento de la robotización de la mano de los sensores será la base fundamental de la futuras máquinas que trabajaran en el campo. Y es que por ejemplo serán capaces de identificar el estado de humedad y nutricional del suelo, medir temperatura, velocidad del viento, escanear un grano, evaluar impurezas, todo en forma instantánea. Información que a través de un software llevará no sólo a tener un mejor control de lo que pasa en la tranquera sino que logrará un aumento de la productividad siendo más amigable con el medioambiente, un reclamo que ya está instalado en los mercados a donde la Argentina exporta sus alimentos. Los adelantos que vendrán al 2030, fueron anticipados por un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El trabajo sostiene que en los próximos 10 años se producirá una revolución tecnológica en la maquinaria agrícola global que provocará cambios de paradigmas productivos, comparables a lo que produjo la irrupción del tractor diesel en las décadas del 50/60 del siglo pasado.

"Hoy ya tenemos tractores autónomos, pero aun no están autorizados dado que ninguna compañía de seguro se quiere hacer responsable de algún error", sostuvo el ingeniero Mario Bragachini responsable del estudio. Se trata de pequeñas máquinas cuyos prototipos ya está en manos de varias empresas. Las mismas serán controladas por una sola persona. Este es un tema que a futuro podría generar pérdidas de empleos o por lo pronto una adecuación de los actuales servicios. Es decir que la demanda puede estar del lado de la ciencias de la computación.

Por lo pronto el experto afirmó que habrá cada día menos máquinas por hectárea y de mayor tamaño y capacidad operativa, la globalización en la producción primaria de biomasa será cada día mayor, los productores arraigados y la ruralidad se desarrollará a partir de sistemas productivos que agreguen valor en origen.

Si bien en la Argentina hay diversos casos modelos que son ejemplos a seguir. Falta aún de políticas de Estado que lleven la industrialización del campo a un nivel superior. Lo que pasa es que choca con aquellos países que quieren la materia prima para ser ellos lo que elaboren los alimentos y venderlos al mundo con un mayor precio. La pelea se dará en cada mercado.

Un tema muy importante que traerá la robotización es el cuidado del medioambiente. Sucede que en principio las máquinas tendrán como energía primaria motores endotérmicos muy eficientes de muy baja emisión de gases contaminantes (gas-oil, biodiésel, etanol, metano, hidrógeno), accionarán generadores de electricidad 12 y 24 voltios y bombas hidráulicas y los actuadores (transformador) serán eléctricos e hidráulicos.

Pero también gracias a los sensores, habrá un mayor control de los agroquímicos colocando sólo lo justo y necesario. Aunque ya es sabido que todo indica que a futuro se tendrá un cambio en el paradigma yendo a insumos de menor impacto en el suelo.

En definitiva, estamos ante un futuro distinto para el campo. Tecnologías varias que harán no sólo tomar decisiones más precisas sino principalmente desarrollar las buenas prácticas agrícolas con mayor seguridad. Esto no sólo dependerá del productor sino también de un Estado presente y de empresas más concientes.