La posibilidad de ser dueño de un porcentaje de un avión privado o de un helicóptero ya es una realidad en el mercado local.

Para ser socio hay que invertir un mínimo de u$s75.000. Cada unidad tendrá hasta seis dueños

La empresa Ventus Flights acaba de lanzar en el país el primer servicio de vuelos con la modalidad de propiedad fraccionada, que ofrece la posibilidad de ser dueño de una parte de una aeronave por medio de un fideicomiso, es decir, sin la necesidad de conocer al resto de los propietarios, y al mejor estilo tiempo compartido.

Este novedoso sistema denominado “fractional ownership” surgió en Estados Unidos y está destinado a bajar los elevados costos que conlleva mantener un helicóptero o un avión privado con fines corporativos, que, además, suelen estar ociosos durante una gran cantidad de tiempo.

Según explicó el director de Ventus, Sebastián Chicou, sus clientes podrán adquirir una parte del vehículo -que tendrá un máximo de seis dueños- por un mínimo de 75.000 dólares, lo que lo habilitará a volar unas 100 horas por año. Aparte, los socios deberán abonar una expensa mensual que cubre todos los gastos fijos: hangar, seguro y administración de aeronave. Por otro lado, se paga el combustible y el servicio del piloto en base a la cantidad de tiempo que se haya utilizado el avión o el helicóptero, más el proporcional por el mantenimiento.

Chicou estimó que las aeronaves se fraccionarán entre 4 a 6 dueños, ya que por arriba de esa cifra el funcionamiento del esquema ya dejaría de ser eficiente.

Comparativamente, la ventaja del fractional ownership es su costo inferior al de los taxis aéreos.

La modalidad hasta ahora no se había desarrollado en la Argentina porque no se permitía la propiedad fraccionada, hasta que la Administracion Nacional de Aviacion Civil Argentina (ANAC) la autorizó bajo la figura de fideicomiso.

Esto implica que los dueños pueden no conocerse y estar protegidos, ya que no son solidarios unos con otros como lo serían en una Sociedad Anónima.

En Ventus comparan este servicio como un “tiempo compartido” destinado a ejecutivos que tengan que realizar viajes de negocios de distancia corta.

Los modelos de aeronaves disponibles al momento son el avión Cirrus SR22 GTS, con capacidad máxima de 3 pasajeros, y un helicóptero Bell 206 Jetranger, con capacidad máxima de 4 pasajeros.

Al mismo tiempo, la empresa se compromete a contar con otra aeronave similar de la flota, en caso que la que se requiera no esté disponible. Para utilizarla, es necesario avisar con 24 horas de anticipación.

También se permite el intercambio de aeronave dependiendo de la distancia a recorrer: para las cortas se utiliza el helicóptero y para las más largas el avión.

Asimismo, las horas que no se han utilizado, pueden ser puestas nuevamente a disposición de la empresa para que se comercialicen y de esta manera disminuir los costos fijos mensuales. Chicou precisó que en el primer año los clientes suelen utilizar la totalidad de las horas pero con el paso del tiempo el furor por volar declina y es probable que a los propietarios les “sobren” horas.

Target

En Ventus señalaron que el perfil de sus clientes es de personas en torno a los cincuenta años o menos, que estén familiarizados con las nuevas tendencias mundiales como Uber o Airbnb, que consisten en compartir bienes que estén subutilizados, algo impensado para los empresarios de otras generaciones.

De todas formas, los directivos advirtieron por la falta de helipuertos autorizados en Buenos Aires, que juegan en contra al desarrollo del negocio en la Ciudad, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en San Pablo. Por ese motivo, también analizan llegar a otros mercados, como el de Estados Unidos.

Los helicópteros low cost invaden el cielo de San Pablo

Con cerca de 700 helicópteros y 400 helipuertos en funcionamiento, el estado de San Pablo posee una de las tres mayores flotas de este tipo de aeronave del mundo y desde hace seis meses ofrece un servicio “low cost” que ha convertido en “accesible” un transporte para pocos.

Sólo en la ciudad de San Pablo, considerada el centro financiero de Brasil, hay registrados unos 400 helicópteros, que sitúa a la capital paulista por delante de ciudades como Nueva York.

Con alrededor de 12 millones de habitantes, se ha ganado una fama mundial por su caótico tránsito y en 2014 logró un nuevo récord después de registrar un atasco de más de 344 kilómetros en horario pico.

Los interminables embotellamientos han convertido al helicóptero en un vehículo casi imprescindible para altos ejecutivos y personas de elevado poder adquisitivo en Brasil.

No obstante, la crisis económica y política que azota Brasil desde hace más de dos años ha reducido fuertemente las operaciones de los helicópteros y ha abierto espacio para aplicaciones bajo demanda que ofrecen un servicio de bajo costo.

Desde agosto, se pueden solicitar un helicóptero a través de la aplicación de Cabify, plataforma que mantiene una asociación con la empresa Voom, del grupo Airbus. El cliente puede pedir un helicóptero hasta 45 minutos antes del vuelo y con un precio un 80% inferior que el de los servicios tradicionales de taxi aéreo.

Un trayecto de cinco minutos entre un hotel de la Avenida Faria Lima y el aeropuerto de Congonhas puede costar entre u$s64,5 y u$s129, dependiendo del descuento promocional, frente a los u$s1.190 demandados en una de las compañías más tradicionales de taxi aéreo.

“Queremos abrir ese espacio de usuarios. Los ejecutivos son hoy nuestros clientes principales, pero con los precios que ofrecemos conseguimos abrir esa categoría a muchas más personas, no sólo a millonarios. Esa es una de nuestras propuestas”, afirmó a Efe Rogerio Guimaraes, encargado de nuevos negocios de Cabify.

La propuesta de Voom es incrementar el uso de los helicópteros y reducir así el costo de operación, gracias a la asociación con otras operadoras de vuelo, como Go Air, una empresa que reúne servicios de taxi aéreo, de manutención y una escuela de pilotos.

Los servicios de Go Air tuvieron una gran demanda entre los años 2010 y 2012, cuando Brasil registró un fuerte impulso del sector de petróleo y gas, que consecuentemente aumentó el transporte de pasajeros hasta las plataformas petrolíferas.

Brasil cuenta con una flota de 1.700 helicópteros en todo el territorio nacional, de los cuales unos 400 se encuentran en Río de Janeiro y alrededor de 260 en Minas Gerais.