MADRID, ESPAÑA - ENVIADO ESPECIAL. Los daños a la salud que causa el cigarrillo tradicional y las restricciones al consumo impuestas por distintas leyes en una gran cantidad de países modificó el panorama del sector tabacalero en los últimos años.

Atentos a este nuevo escenario, las empresas del rubro decidieron dar un golpe de timón a su negocio original y comenzaron a utilizar a la tecnología como aliada.

"Pasar de ser una compañía de cigarrillos a ser una de tecnología no es fácil. Tuvimos que aprender y es una transformación que nos envuelve a todos", asegura Enrique Jiménez, director general de Philip Morris para España y Portugal, durante la presentación en esta ciudad del Iqos 3, un dispositivo electrónico para calentar tabaco que tiene un valor de 109 euros. "No es un cigarrillo electrónico", se apura en aclarar el ejecutivo, para diferenciarse de los productos de la competencia que despiden gran cantidad de humo.

Las previsiones de la multinacional son bien ambiciosa. Proyecta que, en un lapso de siete años, el 30% de su volumen de negocios en 2018 alcanzó los u$s29.600 millones- provenga de la venta de los dispositivos electrónicos. El objetivo es que 40 millones de fumadores de todo el mundo adopten esa tecnología.

En rigor, las empresas ya venían viendo desde hace tiempo que el negocio iba a terminar modificándose. En el caso de la compañía con casa matriz en Lausanne (Suiza) las investigaciones para desarrollar esta tecnología comenzaron hace quince años. Esos trabajados, llevados adelante por unos 400 científicos, demandaron unos 4.000 millones de euros. Y recién en 2014 lanzaron el primer modelo Iqos al mercado, puntualmente, en las ciudades de Nagoya (Japón) y Milán (Italia). Hoy cuentan con 6,5 millones de equipos en 44 países.

Desde Philip Morris aseguran que su intención es lograr que todos los fumadores adultos que de otra forma no dejarían de fumar se cambien a sus nuevos productos, que son mejores alternativas a seguir consumiendo cigarrillos.

En suspenso

Por ahora, ni este producto ni los que compiten en el mismo segmento están presentes en el mercado local, en donde conviven 7 millones de fumadores que el año pasado compraron 1.733 millones de atados de 20 cigarrillos. En Argentina, de momento, la comercialización de cigarrillos electrónicos está prohibida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), aunque pueden conseguirse en comercios especializados y por internet. En el caso de Iqos tampoco existe una regulación específica aunque en la empresa aspiran a que pronto se den las condiciones legales para lanzarse en el país. Un situación similar se vive en gran parte de América latina -excepto en Colombia- en donde el consumo del producto aún no está regulado. Incluso en Estados Unidos espera, desde 2016, el visto bueno de la FDA (Food and Drug Administration).