Se estima que para 2030, la comercialización de los vehículos eléctricos superará a la de los tradicionales de combustión interna. Así lo señala el último pronóstico de Boston Consulting Group (BCG) para el sector automotor global.

De acuerdo con su análisis, las ventas de los automóviles eléctricos (xEV) crecen incluso más rápido de lo esperado: se apoderarán de nada menos que de un tercio del mercado para 2025 y del 51% para 2030. Por su parte, los eléctricos a batería (BEV) y los híbridos enchufables (PHEV) ocuparán casi una cuarta parte del mercado para 2030, frente a la quinta parte que se había proyectado con anterioridad.

Desde la consultora explican que esta tasa acelerada de adopción de las alternativas eléctricas -especialmente a batería e híbridos- se debe a diversos factores. Entre ellos, se cuentan los incentivos gubernamentales, que juegan un papel importante en la reducción del costo total para los consumidores.

Otro es la regulación más estricta sobre las emisiones del tubo de escape que se dispuso en varios mercados, que obliga a los los fabricantes de equipo original a producir más xEV para cumplir con los objetivos de emisiones. Y como tercer gran motivo se apunta a la caída de los precios de las baterías y los rangos de manejo extendidos que permiten, que contribuye a aumentar la satisfacción del usuario, replica el portal especializado Tres Mandamientos.

En líneas generales, BCG explica que los consumidores están contentos y la industria puede reestructurarse con mayor certeza para un futuro eléctrico. En este sentido, los 29 principales fabricantes de equipamiento original ya planean invertir más de USD300.000 millones en los próximos diez años para aumentar la producción de xEV, y muchos afirman que pueden hacerlo de manera rentable. Según las estimaciones, para 2025 deberían aparecer unos 400 modelos nuevos.

Múltiples factores están impulsando el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, especialmente a corto plazo, pero a nivel macro se destacan dos. Por un lado, que ofrecen un costo total de propiedad atractivo para los consumidores, y por el otro, que representan la solución de menor costo para cumplir con los estándares regulatorios de la industria.

Desde BCG también apuntan que aunque los consumidores seguirán necesitando incentivos para respaldar las ventas durante los próximos dos o tres años, una vez que se compra el automóvil, la electricidad es más barata, a menudo mucho más barata que la gasolina, por kilómetro o milla.