Una de las claves para superar la pandemia puede ser el uso de rastreadores de contactos: empleados dedicados exclusivamente a comunicarse con los contactos estrechos de una persona infectada con coronavirus para lograr que se aíslen y frenar así la curva de casos. Gustavo Torres García, socio fundador de la plataforma de reclutamiento Crossfinder, presenta un instrumento con el que el Estado puede armar fácilmente un “ejército de rastreadores" con el que luchar contra el virus.

—¿Qué hace un rastreador de contactos y cuál es su importancia?
—El rastreador de contactos ayuda a una persona infectada con coronavirus a memorizar qué hizo en los últimos siete días: a dónde fue, con quién se juntó, cuánto tiempo estuvo en cada lugar, si tenía barbijo o no, a cuánta distancia estuvo, etc. Y luego se comunica con los contactos estrechos del paciente para prevenirlos y advertirles que se aíslen. El rastreo de contactos va a ser mucho más importante cuando pase el pico y se empiece a flexibilizar la economía, para evitar un rebrote y que se pueda abrir de manera segura. Lo que hizo hasta ahora el Gobierno es muy bueno, pero trabajó solo con los principales focos en los que hay casos.

—¿Por qué es importante que sean empleados especialmente calificados?
—Porque se van a encontrar con personas angustiadas, con gente que no esté dispuesta a compartir información, con otros que van a ocultar sus síntomas por no poder ir a trabajar, entre otras situaciones. Por eso es necesario que estos rastreadores tengan competencias como empatía, actitud positiva, capacidad para generar confianza, poder indagar con amabilidad, tener perseverancia y una actitud profesional.

¿Cómo funciona la plataforma?
—Es un servicio que le brinda al Estado la posibilidad de conectarse con un ejército de consultoras, que a su vez le permiten emplear rápidamente a un ejército de rastreadores de contactos. Es lo que llamamos un Marketplace de 240 consultoras de reclutamiento, especialistas en selección de talento, que están acostumbradas y entrenadas para evaluar competencias. La plataforma permite centralizar y facilitar la comunicación con la cantidad de estas consultoras que el Estado desee. De hecho, Crossfinder es el primer Marketplace de consultoras de Latinoamérica. Hay instrumentos similares pero en Estados Unidos o Europa.

—¿Cómo sería el proceso de contratación de los rastreadores?
— El Gobierno publicaría el job description de la posición y el dinero que le va a pagar a los rastreadores de contactos mensualmente, así como el honorario que se le pague a cada consultora que presente un candidato contratado por el Estado, que es un honorario fijo que determinaría el Estado justamente. Luego, podrá trabajar con consultoras preseleccionadas por Crossfinder para esta búsqueda en particular, entrevistar y contratar.

—¿Cuánto podría costarle al Estado?
—La utilización de la plataforma es sin costo. El Gobierno pagará a las consultoras los honorarios que estipule al publicar la búsqueda, se evita tiempo en negociaciones y en entrar en un proceso licitatorio. Hoy por hoy las consultoras pueden ser más flexibles en cuanto a aceptar trabajar por determinados honorarios en esta búsqueda, considerando el significado social relevante que tiene. Por otro lado, cada vez que ingrese un rastreador, Crossfinder le facturará al Gobierno los honorarios fijados y le pagará a la consultora, lo que evitará tiempos y costos en procesos de pago.

—¿Cuántos rastreadores de contactos harían falta en Argentina?
—Las métricas indican que se necesitan 10 rastreadores por cada infectado para llegar a todos sus contactos, y que eso tiene que hacerse en el lapso de 48 horas para que sea eficaz. Por eso, si hubiera entre 1.000 y 2.000 nuevos casos por día aproximadamente, como ahora, harían falta entre 10.000 y 20.000 rastreadores de contactos, aunque luego del pico harán falta menos. De hecho se podría empezar a armar los equipos para aplicarlo en el interior, donde el aislamiento no es obligatorio. Por ejemplo, el rebrote por el baby shower en Necochea se dio porque asistió la mujer de un señor que había vuelto de Buenos Aires tras hacerse un chequeo médico. Si hubiese habido un rastreador que lo hubiera identificado como contacto de un recién contagiado de Covid-19, este señor habría recibido una llamada indicándose que debía aislarse, evitando que Necochea tuviera que cerrar su economía de nuevo tras un mes sin casos.

—¿Hubo experiencias de este tipo en otros países?
—Sí. Por ejemplo, el Reino Unido acaba de contratar a 25.000 rastreadores de contactos. O en su momento Bélgica contrató a 600, porque tiene una población más pequeña y lo hizo cuando la cantidad de infectados ya había bajado. Los especialistas coinciden en que los rastreadores de contactos son clave. Lo dijo por ejemplo Andy Slavitt, el gurú de salud de Barack Obama. Los datos dicen que sirven para frenar la pandemia.