La Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares y Confiterías de la ciudad de Buenos Aires (Ahrcc) comenzó a realizar gestiones ante el Gobierno porteño para poder brindar servicios dentro de los salones "en los próximos días", informó hoy esa entidad a través de un comunicado.

La propuesta de la Ahrcc propone armar mesas hasta completar el 30% de la capacidad de los locales gastronómicos, lo que asegura el distanciamiento social y permite un poco de alivio en la facturación.

La entidad, además, explicó que al 30% de la capacidad de los locales ocupada "se pueden agregar las mesas ubicadas al lado de las ventanas, que tienen buena circulación de aire puro".

El comunicado de la Arcc subraya que "hasta el momento la modalidad de atención en la vereda sólo generó mejorías a bares, cervecerías, hamburgueserías y todo lo que es gastronomía al paso".

Se afirmó que por ese motivo "hay que empezar a reconstruir de alguna forma el funcionamiento de los restaurantes y los bares para evitar que continúen los cierres".

"Un local gastronómico requiere una ocupación de al menos el 70% de sus mesas para salvar los costos y la posibilidad de trabajar en espacios abiertos, en combinación con el delivery, apenas significa una facturación del 30%, y por eso es fundamental dar el siguiente paso para que la actividad no siga perdiendo comercios y puestos de trabajo", enfatizó el comunicado.

Cierre de restaurantes

La pandemia se llevó puestos a varios restaurantes, uno de los últimos fue Pippo, un clásico de la gastronomía porteña, pero también están en riesgo los restaurantes de la costanera porteña, Hapenning es el único que ofrece take away y delivery de comida para hacer en casa. Gardiner, Morena y Rodizio Costanera no reabrieron sus cocinas y su futuro es incierto.

Otros, como Proper, en Palermo, cerraron pero no por la pandemia, sino que abrió otro local. Por la misma situación pasa Tomo I, que quedó fuera de los negocios en el nuevo hotel Panamericano, que trabaja ahora bajo el paraguas de la marca Marriott.

De todas maneras, para fines de julio, se estimaba que habían cerrado 1200 bares y restaurantes de la Ciudad desde que llegó la pandemia.