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Los centros comerciales de todo el país están cerrados desde hace dos meses, cuando comenzó la cuarentena. Sólo en los últimos días fueron reabiertos los shoppings de Salta y Corrientes pero la mayoría permanece con las persianas cerradas.

Por ese motivo, los dueños de los malls piden que se permita una modalidad que ya está funcionando en otros rubros: el take away. Algo que funcionará como un paliativo para los dueños de los locales.

En las últimas horas, la Cámara Argentina de Shopping Centers (CASC), que nuclea al 80% de los centros comerciales, solicitó a las autoridades nacionales, provinciales y de los municipios que se permita ese formato para que sus locatarios puedan concretar ventas, sin que ello ponga en riesgo la salud pública.

Así, los clientes podrán cerrar operaciones vía electrónica o telefónica y retirar la mercadería en un shopping center de cercanía. El retiro se podrá hacer desde el vehículo del comprador, sin necesidad de descender del mismo y sin contacto con el empleado que le entregará la bolsa con su pedido contra la presentación de un recibo impreso o un código QR.

Las entregas se efectuarán en los estacionamientos de los shoppings; cuando esto no sea posible, se realizarán en los ingresos principales; en ningún caso se franqueará el ingreso al interior del mall a los clientes, explicaron en la entidad.

“Esta modalidad permitirá a las miles de marcas que operan en nuestros centros comerciales volver a trabajar (de una forma limitada, es cierto), luego de más de dos meses de inactividad absoluta”, dicen en CASC.

Las empresas que alquilan locales en los shopping centers son en su inmensa mayoría pymes, las que actualmente enfrentan enormes dificultades (justamente a causa de la inactividad) para poder afrontar gastos fijos como el pago de sueldos, impuestos, tasas municipales y otros igualmente onerosos.

“No estamos pidiendo nada que no se le haya concedido a otros rubros comerciales”, dijo Mario Nirenberg, Gerente General de la CASC. “No solicitamos privilegios, pero tampoco queremos ser discriminados: nuestros centros comerciales permanecerán cerrados hasta que las autoridades lo determinen, pero creemos que es posible y seguro que nuestros locatarios vendan a través de la computadora o el celular, y los compradores retiren la mercadería en los estacionamientos de los shoppings”, agregó.

La CASC presentó oportunamente a todas las autoridades un protocolo de procedimientos de seguridad para cuando sea posible la reapertura de los centros comerciales; el mismo fue avalado por el Centro de Estudios Infectológicos del Dr. Stamboulian. Allí se establecen las medidas sanitarias a adoptar, el número máximo de clientes que se permitirá permanezcan en los malls de acuerdo a su superficie y las medidas para garantizar que ese número nunca sea superado.

El protocolo sigue siendo estudiado por las autoridades. No obstante, la alternativa de la modalidad “para llevar” ha sido autorizada por algunos municipios del interior del país, lo cual constituye un paliativo para la actividad. Es así que, siguiendo estos antecedentes, requerimos a las autoridades nacionales, provinciales y municipales, se autorice esta modalidad comercial alternativa.

La industria de los shopping centers emplea a 100.000 personas en forma directa e indirecta. A eso se suman los millones de trabajadores que emplean las industrias que utilizan a nuestros centros comerciales como canal de distribución (indumentaria, calzado, gastronomía y electrodomésticos). “Los miembros de la CASC estamos haciendo un enorme esfuerzo para acompañar a nuestros locatarios en este momento de crisis y de cero ingresos; por eso solicitamos paliar en parte esta crisis abriendo la posibilidad del “take away” que no representa (estamos seguros) riesgo 

agación de la enfermedad”.