Hasta ahora sólo se podía reservar un hotel por un día completo, pero la llegada de la aplicación ByHours hace posible acceder a microestadiías de 3, 6 y hasta 12 horas en 2.500 hoteles de 200 ciudades de 40 países.

Este servicio posibilita que los viajeros paguen sólo por el tiempo que usan y permite a los hoteleros optimizar los costos y ocupar las habitaciones que, de otro modo, les quedarían vacías.

El catalán Guillermo Gaspart, cuarta generación de familia hotelera en España, fundó junto a su socio, Cristian Rodríguez, esta startup hace cinco años y ahora decidió lanzarla en Argentina. Funciona en los principales destinos europeos y ya opera en Brasil, Colombia, Perú, Chile, Panamá y México. “Ya cerramos acuerdos con 40 hoteles argentinos, desde Dazzler, hasta Hollyday Inn y Cyan, entre otros. Ofrecemos un producto nuevo, que le permite a los hoteleros optimizar el inventario y elegir la hora de check inn. Al comercializarse en otros canales, no compite con la estadía tradicional. La comisión que nos paga el establecimiento ronda en promedio el 17% de la tarifa y los usuarios nos pagan un fee de reserva, que en Europa es de 4 euros. Estar presente en nuestra plataforma no tiene ningún costo, se contactan y en 20 minutos ofrecen sus microestadías”, explica Gaspart.

A la hora de hablar de precios, si bien la tarifa corre por cuenta del hotel, ByHours sugiere que “una microestadía de tres horas debería costar el 40% de una tarifa para día completo, en el caso de 6 horas puede rondar entre un 50% y un 70%, mientras que por 12 horas el 80%”. Una rápida mirada a las propuestas locales muestra que pasar seis horas en el hotel Dazzler de San Telmo está en los $742; en el Holidays Inn Express de Puerto Madero tres horas pueden valer $1.023 y $1.200 si son 6 horas. La opción de tres horas más económica es del hotel Napoleón de tres estrellas a $325. Otra alternativa es el hotel Cyan Americas Tower por $896.

Con su acento caraterístico, Gaspart deja bien en claro que apuntan a un público de negocios, a gente que puede tener algún familiar internado y necesita un descanso por unas horas y también a quien quiera vivir una breve experiencia en su propia ciudad. Su fundador explica: “Los hoteleros saben que Airbnb es una amenaza real, pueden ponerse a llorar y quedarse quejando o pueden apostar a este modelo. Una habitación que no se ocupa, tiene igual un costo fijo y se tira a la basura. Los que rentan departamentos nunca podrán ofrecer este servicio porque no tienen ni la logística, ni la limpieza organizada”.