En época de pandemia, las empresas realizan una evaluación profunda de sus activos y deciden el futuro de ellos pensando en la salud financiera de la organización.

En las últimas horas, dos compañías de peso que operan en el país decidieron desprenderse de inmuebles de su propiedad.

El grupo alimentario Molinos vendió su sede administrativa ubicada en Victoria, Provincia de Buenos Aires.

El precio de venta del inmueble fue USD20,7 millones y la empresa ha convenido con el comprador mantener sus oficinas comerciales y administrativas en el lugar mediante un acuerdo de comodato.

"Esta operación contribuirá a que Molinos pueda equilibrar sus resultados netos, producto de una ganancia extraordinaria no recurrente en un momento en que se ve imposibilitada de trasladar a los precios de su cartera de productos los relevantes aumentos de costos. Asimismo, la operación permitirá a la Sociedad mejorar sus indicadores de liquidez al aplicar los fondos a la cancelación de deudas, manteniendo intactas sus capacidades productivas estratégicas", informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Por su parte, Cresud -brazo agropecuario del holding Irsa- vendió una fracción de 1.875 hectáreas (de las cuales 1.500 hectáreas son productivas) del establecimiento Jatobá, ubicado en la Localidad de Jaborandi, Estado de Bahía. La subsidiaria de Cresud, Companhia Brasileira de Propriedades Agrícolas (Brasilagro), mantendrá 14.390 hectáreas. Según comunicó la empresa a la CNV, la operación se fijó en 300 sacas de soja por hectárea útil o R$45 millones (USD8,4 millones), de los cuales ya cobró 5 millones de reales y en agosto percibirá 3,5 millones de reales. El saldo lo percibirán en seis cuotas.

La participación directa e indirecta de Cresud en Brasilagro es del 33,6 por ciento.