En Argentina, muchos bares de alta coctelería se están sumando a la campaña para dejar de utilizar sorbetes de plástico, iniciativa de varias ONG que buscan evitar que los desechos plásticos vayan a parar a los océanos. Al no ser biodegradables, las pajitas se fragmentan en pequeños trozos que son confundidos por comida por los animales marinos. De ahí que el movimiento antisorbetes se expanda en varias partes del mundo.

En julio, la cadena de cafetería Starbucks anunció que retirará gradualmente los sorbetes plásticos de sus 28.000 locales hasta finalizar el uso en 2020. En mayo, la empresa de comida rápida McDonalds anunció sus planes para una transición de sorbetes de papel en sus locales de Reino Unido e Irlanda. El cronograma comenzará en septiembre y se completará durante 2019.

El programa de Medioambiente de la ONU estima que unos 8 millones de toneladas de plástico se vierten en el mar cada año, el equivalente a descargar un camión de basura lleno de plástico por minuto. La entidad asegura que estos desechos comprometen el ecosistema del océano.