Un nuevo desarrollo permitirá, además de llevar agua a los suelos, transportar fertilizantes o agroquímicos a través de una fibra óptica. Además tiene incorporado sensores los cuales a partir de un software identifica la presencia de insectos o da detalles de la morfología del suelo. Este sistema no sólo dará eficiencia gracias a la precisión sino que también lo hace más amigable con el medio ambiente al ser más sustentable. Lo importante de la nueva tecnología es que es impulsada por energía solar lo que hace que pueda expandirse a nivel país al abaratar bastante sus costos.

Se trata de un desarrollo compartido entre el sector público y empresas del sector privado, que se puso en marcha para la construcción de un sistema de producción sustentable bajo riego por aspersión con pivot, equipado con tecnología de última generación para la gestión eficiente del agua y con capacidad para autogenerar energía eléctrica.

El riego es generado actualmente por energía eléctrica. Este por su alto costo y la poca potencia hace que dificulte el trabajo de las bombas en la extracción del agua. Lo que lo convierte en una limitante a la hora de expandirlo en todo el país dado el aumento en las tarifas.

"La incursión de los paneles solares hace que el sistema no sólo se expanda sino que a la vez pude alimentar a la red nacional percibiendo ingresos por el mismo" aseguró el director del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con sede en Manfredi, Córdoba, Aquíles Salinas.

La nueva herramienta denominada "Hummingbird" fue diseñada por técnicos argentinos en convenio con Estados Unidos y Alemania. La misma ya está patentada y en breve saldrá al mercado. Su presentación se hizo en un campo de producción de papa en suelo norteamericano donde es alto el uso de los agroquímicos. Su reducción en este insumo generó el asombro en los farmers.

Salinas explicó que el desarrollo cumple dos funciones: riego variable en círculo e identificación de zonas más o menos arenosas. Esto adelanta una prescripción para que conforme vaya avanzado se aplique más o menos agua.

Por ende, "la irrigación con precisión sumado al control de plagas hace que el sistema sea mas eficiente dado que con la reducción de insumos permite un efecto positivo en su uso", dijo el experto.

Una vez puesto a punto, el equipo construido podrá implementarse en cultivos extensivos tradicionales y alternativos como garbanzo, lenteja y arveja. También se adapta a producciones intensivas de frutales, vid, papa, zanahoria, cebolla, entre otras.

En esa línea y durante la sexta reunión internacional de riego que se realizó en la Estación Experimental INTA Manfredi, el subsecretario de Agricultura Luis Urriza expuso sobre el Plan Nacional de Riego (PNR) 2018-2030.

El funcionario repaso los avances del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap) en los proyectos más emblemáticos: el de Reconversión Productiva en la Zona Tabacalera del Río Toro en Salta; los de Modernización de la Red Terciaria del Tramo Inferior del Río Mendoza, entre otros.

La Argentina tiene recursos hídricos para irrigar 16 millones de hectáreas. El riego actual de los campos representa el 7% de la superficie agrícola sembrada y explica el 22% del producto total agropecuario. El objetivo será llegar en los próximos 10 años a cubrir un millón de hectáreas.