En la misma jornada en que el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, mantuvo en Brasil una reunión con autoridades del saliente gobierno para eliminar barreras no arancelarias y bajar el costo de insumos industriales, se conoció una carta del sector autopartista enviada al Ejecutivo en la que solicita que se cumplan las normas y las automotrices comiencen a normalizar las importaciones de vehículos y partes, de acuerdo con el Pacto Automotor Común (PAC) firmado en 2015.

En el encuentro bilateral, la Argentina propuso pasar de 100 a 150 la cantidad de códigos de la Lista Nacional de Excepciones del arancel externo común, para bajar el costo de insumos para la industria. Además, planteó la eliminación de barreras no arancelarias que obstaculizan el comercio bilateral, además de continuar trabajando en la facilitación del comercio.

Sin embargo, las intenciones locales quedarán nada menos que bajo la decisión del nuevo gobierno de Brasil. Sica también presentó una propuesta de productos argentinos para potenciar su exportación en el corto/mediano plazo, con foco en carnes, arroz, merluza, neumáticos, medicamentos, maquinaria y autopartes.

Precisamente, la cámara autopartista AFAC dirigió una misiva al secretario de Industria, Fernando Grasso, en la que -en duros términos- planteó que "pareciera que la mayoría de los importadores (en alusión a las automotrices) hicieron caso omiso de las nuevas reglas de juego, y optaron por la estrategia de esperar nuevas flexibilizaciones y condonaciones implícitas de las multas". Lejos de regularizar su situación, la mayoría de las terminales radicadas en la Argentina importan actualmente vehículos y partes por encima de lo permitido por el PAC, firmado en el 2015 (1,5 dólares por cada dólar exportado en vehículos y piezas). Aunque el Gobierno envió a cada una de las automotrices el grado de desvío del "flex" para que corrijan las asimetrías, no se está cumpliendo en la actualidad.

En la misma carta, firmada por el presidente de AFAC, Raúl Amil, y a la que accedió BAE Negocios, la entidad puntualiza que "lejos de revertirse el desfasaje o de reducirse, durante 2017 y lo que va del 2018, el desequilibrio bilateral se profundizó". Implícitamente, AFAC reclama mayor control sobre las importaciones aludiendo a la necesidad de "reconstruir la confianza y la credibilidad de las políticas sectoriales para la industria automotriz".

Aunque el punto del "flex" no fue abordado ayer en la reunión, Brasil ya rechazó la propuesta argentina de mantenerlo en 1,5 dólares entre el 2020 y 2022. Ahora, quedará por dilucidar si el escenario será distinto con la eventual presidencia de Jair Bolsonaro o Fernando Haddad.

La movida del Gobierno tiene una explicación central: favorecer a varias de las automotrices para que alcancen el flex en el 2022, y no castigarlas económicamente.