La ausencia de precipitaciones y los cambios en materia económica, han incidido fuertemente en la decisión del productor a la hora de adquirir la silobolsa, insumo importante para el almacenaje de sus granos. La industria estaba a la expectativa de una mejora en las ventas respecto del año pasado, pero la foto muestra hoy una contracción del 20% y apunta ahora a que el panorama de menor cosecha se vuelva completamente al embolsado para comercializar cuando suban los precios.

"Compás de espera" es lo que se escucha decir de boca de las principales empresas de silobolsas. Según las mismas, los pedidos deberían haber empezado en enero pasado, pero a la fecha no se han concretado importantes negocios. El año pasado las ventas llegaron a las 250.000 bolsas que sirvieron para almacenar 50 millones de granos.

El responsable del departamento comercial de Ipesa Silos, Pablo Seniow, destacó a BAE Negocios que "como consecuencia de la sequía a la fecha tenemos un menor volumen de bolsas vendidas que significa una caída entre el 10% a 20% sobre lo visto a esta misma altura del año, pero de 2017". Esto muestra una baja de 50.000 bolsas menos en el campo.

"Si bien hoy todavía no podemos ponerle un número a esa merma, si se puede decir que las bolsas que se vendieron hasta ahora es para almacenar 35 millones de toneladas de granos en total, el año pasado fueron entre 40 a 50 millones", sostuvo Seniow.

Otros actores de la industria consultados por este diario coincidieron en el análisis, pero también remarcaron que hay que esperar dado que hay una demanda "interesante" de las provincias de: Tucumán, Salta, Chaco y Santiago del Estero, que no se había visto hace un año.

Sucede que en el NOA y NEA al contrario de lo que se vio en la región pampeana, tuvieron las precipitaciones que esta última necesitaba. Esto incidió en la compra de bolsas. Es decir que el negocio se mueve al ritmo de las lluvias. En pocas palabras, si éstas caen se venden, pero en la zona núcleo ya lleva casi tres meses de seca.

Otro detalle muy importante y que puede arrimar el número de las bolsas hacía arriba es que la buena cosecha de trigo generó un aumento del 2% en las ventas. Sin embargo es sabido que la gruesa es mucho mayor en volumen.

Para Seniow aun en este escenario de sequía, "se prevé de que va a haber un mayor volumen de embolsado como consecuencia de que la bolsa es una herramienta para el productor que le permite posicionar mejor su producción", y más aún "en un contexto de baja de oferta de granos donde la única manera que tiene el campo de poder compensar la pérdida de rendimiento, será con precio".

"Evidentemente", dijo desde la corredora Pinelli y Asociados, su director Luciano Pinelli quien afirmó que "este año no se va a vender mucho por ende no habrá grandes ventas y se cumplirá sólo con lo firmado. Luego se retendrá para buscar precio".

Además hasta ayer el valor de la soja se mantiene $300 por debajo del pico de este año cuando toco semanas atrás los $6.300 la tonelada. La baja es del 6,3 por ciento. En tanto, para la nueva cosecha de mayo se ofrecieron abiertamente 285 dólares por tonelada. En este caso está lejos de los u$s300 que se esperaba pagar por la nueva cosecha. La pérdida de rentabilidad es del 5 por ciento.

La exportación juega con la necesidad del productor. Sabe que después de mayo lo poco que quede será difícil de conseguir. Vale recordar que hoy se estima que hay entre 8 a 10 millones de toneladas del periodo pasado todavía en poder del productor.

Por lo pronto, el productor espera y pelea cada precio. Sabe que tarde o temprano necesitará de la bolsa. Una adaptación argentina que hace que los granos puedan ser almacenados entre un año a dos como máximo.

La silobolsa, un factor que cambió la capacidad de almacenaje en el campo y que se volvió relevante a la hora de presionar sobre los valores. El productor tiene la sartén por el mango.