El sector gastronómico porteño atraviesa un momento crítico. La zona porteña más perjudicada es Puerto Madero, ya que por las obras del Paseo del Bajo, la facturación de sus 42 locales, entre restaurantes y bares, promedia una baja del 40 por ciento. "La mayoría tuvo que pedir el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para ver si logra sobrevivir y no cerrar antes de la inauguración prevista para fines de 2019", confirma a BAE Negocios, Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías, Cafés y Bares (AHRCC).

En Puerto Madero trabajan alrededor de 3.000 empleados gastronómicos que están muy preocupados porque la baja de clientes les repercute en sus propinas, además del perjuicio en la arcas de los propietarios. Suárez cuenta que "el PPC fue pedido para preservar las fuentes de trabajo. Se acordó cierta flexibilización en los horarios laborales a cambio de mantener la misma nómina. Por ejemplo, si hay un evento a la noche, se les pide que colaboren sin un pago extra. Hay flexibilidad pero el compromiso es que no habrá despidos".

Desde que comenzaron las obras ya se perdieron 4.200 plazas de estacionamiento y se generó un impacto muy negativo, dicen los empresarios. El presidente de AHRCC explica que "le pedimos al Gobierno de la Ciudad un diferimiento en el pago de Ingresos Brutos y una rebaja del impuesto inmobiliario y ABL, ya que no tenemos ni alumbrado ni limpieza, pero no recibimos ninguna respuesta. La situación es muy dura y no se descarta que si no se toman medidas, pueda haber algunos cierres".

Es indudable que al finalizar la obra le cambiará la fisonomía a una de las zonas más turísticas y elegantes de la Ciudad de Buenos Aires, pero los propietarios de algunos restaurante no saben cómo harán para llegar al corte de cinta. Uno de los más distinguidos lugares, ubicado en el Latin Americas 50 Best Restaurants, vio caer la cantidad de cubiertos en estos meses. Con la devaluación, ahora se esperanza con la llegada de más turistas extranjeros que estén dispuestos a atravesar las obras para sentarse a disfrutar de un menú de pasos.

A la incomodidad de poder llegar, se suma el contexto socioeconómico. Hay más zonas porteñas, y ni hablar del Gran Buenos Aires, que están en alerta roja. "La segunda zona que peor la está pasando en la Ciudad de Buenos Aires es el microcentro. Los locales gastronómicos sólo abren al mediodía de lunes a viernes, ya que después de las 19 horas casi no hay gente. Hay muchos cierres, locales vacíos como nunca se ha visto", explica preocupado Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías, Cafés y Bares (AHRCC).

Si bien algunos se esperanzan con la llegada de turistas de otros países, saben que el impacto recién se verá en por lo menos en dos meses, ya que los viajes requieren de una planificación. El problema es atravesar el "mientras tanto", dice un conocido empresario gastronómico, que confiesa estar haciendo malabares para no ajustar su plantilla de empleados en un conocido restaurante con muchos años de historia en Puerto Madero.

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