El sector inmobiliario porteño no pasa por su mejor momento. En junio, se escrituraron un 22,2% menos inmuebles que en mayo, y un 11,3%, respecto del nivel de un año atrás. Los créditos hipotecarios que parecían la salvación que impulsaría más las ventas tienen cifras de caída impactantes. Las escrituras formalizadas con hipoteca bancaria cayeron un 52,7% en junio versus mayo, pero si los números se comparan con abril, la caída ya alcanzó el 65%. Frente a este panorama, cada vez más profesionales del sector dan de baja su matrícula. Desde comienzos de año, 306 corredores inmobiliarios devolvieron su matrícula. Comparado con los profesionales que dejaron de trabajar en el rubro en 2017, las cifras casi se quintuplicaron.

En los primeros cinco meses del año, se conocía que 206 profesionales daban de baja su habilitación y decidían no seguir trabajando en el rubro inmobiliario. Pero los últimos números de julio, muestran que en los últimos dos meses 106 profesionales le dijeron adiós al sector. Para dimensionar el impacto, basta comparar que en los mismos primeros siete meses del 2017, apenas 66 corredores inmobiliarios habían renunciado a su carnet habilitante, confirma Armando Pepe, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires y en 2018, la cifra trepó a 306.

Las razones son varias, la inflación y la devaluación impactaron fuerte y los resultados se reflejan en una importante caída de ventas que no muestra señales de alivio. Un conocedor del sector, José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, señalaba: "Esta es la primera caída interanual en 22 meses y seguramente será mayor en julio y agosto. En julio, se mantuvo el efecto de aquellos que habían empezado los trámites durante los meses previos a la devaluación".

Además, la competencia para las pequeñas inmobiliarias es dura ante la llegada de gigantes como RE MAX, Colliers, Century 21, Keller Williams y Berkshire Hathaway Home Services (BHHS). Sólo basta mirar al gigante RE MAX que se expande por todos los barrios y cuenta con más de 108 oficinas. Con nuevos formatos de franquiciados y agentes que se suman como socios y no necesitan tener una inmobiliaria a la calle, la competencia se endurece para los más pequeños.

El sector se enfrenta a un momento duro, sumada a la queja generalizada de las inmobiliarias porteñas por el quite de la comisión para los inquilinos, algo que benefició a todos los que alquilan propiedades en la Ciudad. Cada vez más profesionales inmobiliarios se alejan del sector.